domingo, 12 de diciembre de 2010

Poesia y búsqueda: La mariposa y la Luz.

Con autorización de propos maconniques( Over-Blog.com)
www.troispoints.info/
Título original:
Le papillon et la Lumiére..
……………………………………………
El narrador Henri Gougaud contó la famosa historia de la “Conferencia de las mariposas”( La Conférence des papillons) inspirándose en un viejo cuento persa.
De todos modos esta historia estaba incompleta…. Yo la voy a relatar en su totalidad.
La versión que vais a leer es la autentica y garantizada pues yo la tuve de boca misma de la mariposa que la vivió.
Pero, lo admito, es una fábula como para dormirse de pie.

En lo profundo de un bosque había un sitio donde las mariposas revoloteaban yendo y viniendo sobre la hierba, las hojas muertas, la tierra fría….
Pero, cuidado! Es la oscuridad mas completa. Ni la menor luz para iluminar su búsqueda tenian esas mariposas de la noche. No conocían otra cosa que esa noche. Nacían, crecían, se reproducían, envejecían, se enfermaban dentro de su capullo, muriendo….
En resumen, que vivían una vida de mariposa.
Una noche la brisa arrastró un paquete de feromonas como para despertar la libido más agotada.
Una pequeña mariposa notó que otra que no conocía parecía ser totalmente indiferente a los efluvios que ponían en alerta a todas las antenas. Parecía estar esperando….. Sí parecía estar esperando a alguien.
Bueno, aquí tenemos a un Viajero curioso, se dijo. La pequeña mariposa era un espíritu curioso y las preguntas que se hacía acerca de la existencia y todo lo relacionado no interesaban a nadie por allí.
Así, para hacer breve la historia, invita al buen hombre a beber una copa de néctar….
“-estoy seguro de que no sois de aquí”,¿de donde venís?
“-vengo de un lugar donde brilla la luz “, le dijo tranquilamente el Viajero
“-Ah,… y… que es la luz?
La conversación se volvía difícil: ¿cómo, en efecto, las tinieblas podrían representarse a la luz?. El Viajero le explica pacientemente que hay lugares en el mundo donde se ven las cosas.
¡Imaginaos!...  la pequeña mariposa curiosa por naturaleza, estaba ávida de revelaciones.
“-Y qué es lo que podría ver,  a mí?
-Por supuesto, le respondió el Viajero, “tu tienes dos ojos como todo el mundo, pero para ver hace falta la luz. Y aquí no hay”.
Hubo un instante de silencio durante el cual se escuchaba el aleteo de las otras mariposas en todos los sentidos.
Esa es justamente la cuestión: ¿qué sentido tenía marchar para todos lados en medio de la noche, en tanto que en una dirección estaba la luz.?
La decisión le llevó un segundo. Partiría con el Viajero en busca de esa Luz.
Así comenzó la iniciación de la pequeña mariposa. Se pusieron en camino.
Saliendo del frondoso follaje impenetrable, atravesando el bosque bajo mas despejado, al salir de la foresta, la pequeña mariposa sintió de repente una sensación desconocida: el negro no era tan intenso, las formas vagas danzaban delante y debajo del borde de sus ojos. La inquietud pasa al Viajero. “ Tú comienzas a ver, pero por el momento no distingues mas que el aleteo de las sombras”.
Revoloteaban por encima de los campos, prados, arbustos y setos
Quiso detenerse y disfrutar del nuevo espectáculo que se desarrollaba sobre su cabeza, pero el Viajero seguía el camino. Y al hacerlo iba nombrando todas las cosas.
“-Mira, eso es un campo, una pradera, un arbusto, un cerco…”pero la pequeña mariposa no sabía que era lo que veía. Por el momento, todas las cosas no eran mas que formas sin nombre. Al fin, desviándose de un cerco, llegaron al lugar de la Luz.
En medio de la sombra inmensa en la cuan vivían otras sombras, encontró un sitio donde estaban apresadas. Para la pequeña mariposa eso fue extraordinario: comprendió lo que significaba ver. Fue como si alguien le hubiera quitado la venda que cubría los ojos.
Sus ojos parpadearon. Vio que las cosas del mundo de la luz tenían un color, un relieve. Que los perfumes, los colores y los sonidos se respondían. Que la sombra y la luz cohabitaban en una profunda unidad.
Y sobretodo, vio a otras mariposas, sus hermanos que estaban iluminados como ella!
Y que se reconocían como tales.
Decidió seguir y explorar ese nuevo mundo, que aquí se llamaba: Jardín.
Al principio la vida en el Jardín fue fascinante, excitante incluso. Existía una verdadera fraternidad entre las mariposas, que se ayudaban mutuamente, se cultivaban y compartían las comidas….
Todo ese pequeño mundo trabajaba en la construcción de un Jardín.
Con insaciable curiosidad, la pequeña mariposa recorría por todas partes, mirando e interesándose por todo. Se extasiaba delante de formas increíbles, de colores inimaginables y sintió la sensación de la Belleza, al punto de ser incapaz de decir si la Belleza estaba en su mirada o en las cosas que contemplaba.
Al agrandar su círculo de exploración, cayó en la cuenta, a la vez que el Jardín estaba rodeado por las sombras.
El mundo de la luz tenía límites donde los árboles perdían progresivamente sus colores, las cosas desaparecían de la vista, desaparecían de la vida.
Se preguntaba si mas allá de los árboles y arbustos tocados por la luz, habría otros árboles, otros arbustos. ¿Qué formas tendrían? ¿ De qué color sería el follaje?. Pero como podría él saberlo si la misma luz lo ignoraba!
¿Las cosas existen si no hay personas que puedan verlas? ¿Hay un mundo mas allá del límite de mis sentidos?
Buscaba a su alrededor una respuesta a todas sus cuestiones, pero cada uno fue a lo suyo, preocupado en embellecer el jardín de sí mismo. Ahora sentía que la Belleza es hija de la Luz, pero no era la Luz.
La Luz….
Desesperaba ya de encontrarla, cuando  al dar vuelta a un cerco, por casualidad se reencontró con el Viajero, y le hizo parte de su búsqueda.
El Viajero sonrió y le dijo: “como acabas de darte cuenta, el mundo solo existe a través de nuestros sentidos. Y es así que es la luz quien mantiene el Jardín tal como lo conoces”….Si el mundo no fuera mas que un reflejo de sus sentidos, ¿donde estaría la Luz?, ¿dentro o fuera de ese mundo?
La pequeña mariposa dejo de posar su mirada sobre las flores, de palpar sus pistilos, de beber de sus cálices, y dejó de hacer todo lo que hacía su vida, todo lo que le hacía existir como mariposa.
Dedico su atención a nada que se aproximara al mundo que conocía. Una noche, por primera vez levantó la cabeza… su mirada descubrió como un techo en el cielo picado de centellas luminosas. Quedó impresionado por la inmensidad de ese vació. Vio una masa aun mas oscura, un vació aun mas vacío. Era la silueta de un templo que se destacaba en el campo negro de la noche, pero qué podía decirle?
Una cosa desconocida, inconcebible emanaba de esa masa oscura. Imposible fijar la vista. Al centro de ese agujero negro, irradiaba un rayo de luz pura. “Te enfrentas a la luz, le advirtió el viajero, tu mirada se vuelve a la fuente de ese mundo

La Luz brotaba de en medio de las tinieblas. Aclaraban lo que tocaba, pero no las tinieblas mismas.
Si la pequeña mariposa había contemplado la fuente de la Luz,¿cómo podría vivir sin intentar beberla e inundarse de ella?
Le pide a alguno de los amigos que la acompañen en esa búsqueda. Pero ese viaje no tentaba verdaderamente a nadie en el mundo: si aquí se está bien, y esta iluminado, porque.. sí, ¿porque dejar este mundo?.
Silenciosamente y sola, se va volando. En el curso de su ascenso hacia la luz, se da cuenta que poco a poco, el jardín perdía su materia: los lugares y todo lo que amaba iba desapareciendo, hasta no tener existencia.
Todo lo que había existido para ella, todo lo que tenía alguna importancia, se perdía en ese reflejo sin consistencia.
Su universo no era más que una isla, un resplandor pálido flotando en un océano infinito de tinieblas.
¿Podría ser que el misterio no estuviera en esa inmensidad insondable, sino más bien en la emergencia de alguna cosa de esa nada?
Poco a poco, al ir acercándose, el resplandor de la luz se hacía más y más intenso, y al fin se posó sobre el reborde de una ventana.
En el interior del templo, percibió, entre tres columnas, una bujía que brillaba en el negro profundo. ¡Una bujía muy pequeña para una luz tan grande!
Moviéndose hacia la esa luz, que perdida en el infinito desierto de la noche, aclaraba el Jardín.
Se deslizó entre las sombras aproximándose. Con toda su contemplación no había visto a las cuatro mariposas que descansaban sobre el brazo de un asiento. Aparentemente le habían precedido en el camino hacia la luz.
¡Oh la Belleza!, dijo una de ellas
¡Oh, la Fuerza, ¡Oh la Sabiduría! cantaron las otras dos
¡Es una lágrima de la diosa!
¡Una gota de sangre divina!
-¿Sientes como esa flama nos esta llamando? dijo el mas anciano, un Maestro ciertamente. “Es la Luz de Dios. Le hemos visto y ya no podremos vivir sin ella. alguien de entre nosotros debe acercarse y describirla. Es nuestro sueño viviente
.
Uno de ellos aparta el asiento, se posa sobre el reborde al altar donde centellea la flama. La llama sufrió un estremecimiento. La penumbra  se movía alrededor. Aterrorizado retrocede, describiendo lo que percibió. El anciano suspira y le dice: “tú no te has aproximado a la flama. Qué puedes saber de su naturaleza?.
La segunda vuela justo hasta el altar, toca la punta de fuego, dando un grito de mariposa, , da la vuelta y regresa con las otras diciendo que se está quemando.
“-Insuficiente, reprocha el anciano Maestro.
-Vayan!, necesitamos saber mas! La tercera, ebria de pasión vuela también, atravesando el espacio se abraza a la flama, se abraza y….. se convirtió en humo.
Por un breve instante, se vió de lejos a la mariposa deslumbrar a la oscuridad.
El viejo Maestro dijo entonces, “ella sabe ahora qué es la luz

La pequeña mariposa había asistido a la marcha, aunque un poco asustada. “ Para conocer la luz hay que sufrir el martirio?, como ella,¿estaré preparado para  un último sacrificio?”
Una voz en la penumbra respondió a su pregunta silenciosa: ..”Y como él, serías un perfecto imbécil. Si!  Al igual que tu Maestro con su arrogancia.
Dándose vuelta distinguió al Viajero. Sorprendido no pensó siquiera en preguntarle que estaba haciendo allí. El Viajero mostró las últimas volutas de humo negro de la mariposa que se quemaba en la llama.

Esa es la trampa de la última etapa del viaje, dijo, servir de alimento a la Luz.
Después de haber llegado tan lejos, superado todos los obstáculos, esas cuatro llegaron llenas de orgullo y suficiencia, y la llama se alimentó de su estupidez. No comprendieron la naturaleza de la luz porque no conocían la naturaleza de los seres vivientes.
“-Qué es esa naturaleza” ? osó preguntar la pequeña mariposa aun temblando.
“-Es estúpido meterse dentro de la llama con su cuerpo, no con su luz.
Aquí está el error. La verdad es que somos seres luminosos”

Y no me atrevo a ir mas lejos.,porque lo que resta de la historia es mas extraño aún; les recuerdo que no hago mas que repetir lo que me dijo la pequeña mariposa y le dejo la entera responsabilidad del relato.
El Viajero admitía por primera vez que cada uno es llamado a partir en busca de la Luz; y que su misión, para él, era la de salir de la noche en que estaba hundido, mostrar el camino, acompañar en el caso improbable de que hubiera llegado hasta aquí- las posibilidades eran mínimas, prácticamente nulas- por lo que debía mostrarles qué era un ser de luz.
 Y estaba bromeando al decirles que el destino había puesto a cuatro mariposas idiotas en su camino para mostrar exactamente lo que no debía hacerse: solo una luz podría entrar en la Gran Luz sin consumirse.
Si aún así deseaba continuar debía buscar esa luz dentro de las tinieblas de su propio interior y hacerla emerger hasta que el interior de sí mismo fuera pura luz. No ser esclarecido, sino ser luminoso.

“-La Verdad, dijo el Viajero, la única verdad es la irradiación del ser dentro de las tinieblas vivas.
“Mira: te mostraré lo difícil que es hacerlo para cada ser viviente!
Sus alas se desplegaron en un velo deslumbrante, su cuerpo perdió opacidad, se volvió transparente, brillante, se fundió con el aire diáfano. La imagen del Viajero se había transformado en un tejido de rayos de luz y la vibración se esparcía por el espacio hasta la llama de la bujía.
Los brazos de luz se tendieron uno sobre el otro, los dedos se tocaron en una gloria que incendió el templo entero.
Allá en el jardín, por un instante, se hizo de día……

Esto, palabra por palabra es lo que me contó la pequeña mariposa….. pero, ¿alguien en su sano juicio podría creer esta historia?.
Antoine. nov. 2010.
……………………………………………………………………..
Para consultar el archivo de trabajos (en francés) del blog Propos maconniques, el enlace siguiente:

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada