jueves, 13 de enero de 2011

UN POBLADO LLAMADO KILWINNING


Hoy traemos un trabajo del investigador inglés Matthew Scanlan en referencia al sitio escocés casi mítico de Kilwinning, misterioso y tan caro para algunas formas de masonería.

Para presentarlo nada mejor que estas palabras del Presidente del Círculo de Estudios de Rito Fráncés “Roettier de Montaleau”, H. Victor Guerra:

-M. Scanlan ha sido uno de los jóvenes historiadores ingleses que conocí en el transcurso de  mi primer Simposio de Historia de la Masonería celebrado en Segovia, donde tuve también la ocasión  de conocer a dos de los más preclaros y lúcidos historiadores de la masonería francesa: André Combes, y al volteriano Charles Porset. En medio de esa reunión de intelectuales, yo llegaba con mi primer libro bajo el brazo y me encontré en medio de una tertulia conformada con Porset, Sanchez Ferré, Maria José Lacalzada, M. Scanlan y algún otro como Juanjo Morales..
Eran reuniones que se hacían tras la cena , fuera del ámbito formal del Simposio, y donde vi por primera vez a Scanlan debatir con las grandes figuras, confrontando textos y sapiencias, y demostrando sus capacidades y apoyos como futura promesa de la historiografia  masónica.
El poder hurgar en los notables archivos de la Gran Logia Unida de Inglaterra, le convierte en uno de los vanguardistas  historiadores que no desprecia otras masonerías, o conocerlas a fondo.
Para mí ha sido una relación intensa y afable, que nació en esas tertulias de Segovia, donde se hablaba entre historiadores masones de Cábala, historia, experiencias personales y de investigación, pese a que hablaba en inglés, idioma que desconozco por completo.... esas tertulias y encuentros años posteriores  se fueron diluyendo con el paso del tiempo  y cambio de amistades; llegaron historiadores de su misma edad o generación y primó más el alternar que el intercambio intergeneracional.
Con M. Scanlan, comprobé cómo los usos templarios, que persistieron en el refugio inglés, (él es descendiente de familia de templarios) nos explican algunas curiosidades de usos e iconografia tenplaria tal y como nos descubrió, ese año en Segovia, cuando conseguimos que nos dejaran una mañana entera para nosotros, un reducido grupo de masones e historiadores, en el interior de la Iglesia de la Vera Cruz de Segovia. Allí M. Scalan nos trasmitió una parte mínima de las enseñanzas templarias, aprovechando la intimidad y también las distribuciones arquitectónicas del lugar.

Esa ha sido mi relación con M. Scanlan, intensa también, pero corta en cartas, que mi desconocimiento del idioma hicieron imposible seguir con la relación epistolar, y siempre quedé con las ganas de conocer la obra que este iba generando y que por ese desconocimiento idiomatico me era vedado. Ahora, por los trabajos de la Imprenta de Benjamin empiezo a conocer de primera mano la intensidad y originalidad de su trabajo, que es interesante ya que nos aporta la visión del "otro lado", de carácter  muy abierto y con exposiciones muy originales. Así es M. Scanlan
Gracias  a la Imprenta de Benjamín por estos trabajos que abren una gran ventana frente a la duda y desconocimiento.
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UN POBLADO LLAMADO KILWINNING
Matthew Scanlan, MA
The Cornerstone Society.
Título original: A Town called Kilwinning.
Este artículo apareció en la edición verano del 2000 de Freemasonry Today.
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Abundan las leyendas acerca de la antigüedad del Oficio, pero quizás ninguna tan curiosa como la que rodea a un oscuro poblado de Escocia llamado Kilwinning.
Situada en las orillas del río Garnock a unas 25 millas al sudoeste de Glasgow, esta pequeña comunidad está muy cerca de la costa Ayrshire, donde el mar de Irlanda choca y se revuelve con las aguas del fiordo de Clyde.

A cierta distancia del pueblo, las ruinas de una antigua abadía permanecen en la sombra contra la colina iluminada por el sol, sin rasgos de algún paisaje moderno.
A primera vista, el poblado aparece como cualquier otro de esta parte de Escocia, y su único intento de redención es el ocasional pub y centro social, y la bien conservada logia masónica, que el último diciembre celebró cuatro siglos de existencia.
Numerosos mitos rodean la fabulosa logia.
Después de la formación de la Primer Gran Logia de Londres en 1717, el escritor y francmasón Jonathan Swift publicó una carta anónima en Dublin que pretendía ser enviada por la Gran Maestra de la Sociedad de Mujeres francmasonas. En ella, incluyó a la “famosa y antigua logia escocesa de Kilwinning, rama del templo de Salomón” antes conocido  como de los Caballeros de San Juan de Jerusalén y los Hermanos de la Orden de los Templarios. Aunque el tono de la carta era algo fantasioso, la historia se hizo inmensamente popular en el siglo 18.
El 26 de diciembre de 1736, después de una reunión masónica, fue  celebrado un banquete en un restaurant parisino de la rue du Paon.
En el banquete que siguió a la ceremonia, un escocés de nombre Andrew Michael Ramsay habló del gran propósito de la Orden, ese de la unidad de todos los hombres de mentes esclarecidas, que tenían amor por las artes, la ciencia y la religión, al punto de que “los intereses de la Fraternidad llegaran a ser los de la raza humana en su totalidad”.
Asoció el Oficio a las sociedades de misterios del mundo antiguo y expresó que los ritos místicos realizados en esos festivales marcaban las huellas de la religión impoluta de Noé y los Patriarcas. Declaró que la Orden fue revivida durante las cruzadas antes de pasar a Inglaterra bajo el reinado de Eduardo I, desde donde hizo su camino a Escocia.
Afirmó que Jacobo, Lord Steward de Escocia, fue el Gran Maestre de una Logia establecida en Kilwinning en el oeste de Escocia en 1286 después de la muerte de Alejandro III Rey de Escocia y un año antes que John Balliol subiera al trono”.
Así fue que a partir de este celebrado discurso, surgió la creencia popular de que la Francmasonería tenía alguna descendencia de las órdenes militares religiosas de caballeros cruzados, un mito que resultó en la creación de muchos nuevos ritos masónicos, algunos de los cuales aún resuenan hoy.

Hechos por sobre la fantasía.

La primera mención de la logia de Kilwinning apareció en un único grupo de documentos conocidos como Estatutos Schaw, que fueron emitidos por el Master of Works de Escocia (Maestro de Obras en Escocia) al final del siglo 17. En 1583 el rey Jacobo VI de Escocia designó a William Shaw como un gran maestro del palacio Real y supervisor de todos los masones del reino.
Después de algunos años en esa tarea, Shaw, ahora Supervisor General (General Warden) evidentemente encontró razones para reformar el Oficio, y el 27 de diciembre de 1598 emitió nuevos reglamentos que debían circular entre todos los masones de Escocia. Establecían que ningún masón podría ser admitido a una logia sin ser probado y habiendo presentado un trabajo; que cada hermano debía ser diligente, obediente y caritativo el uno al otro; un Vigilante (Warden) sería electo por cada logia y que ningún maestro podría trabajar con masones “no calificados o cualificados”, o “cowans”.
Evidentemente  nadie quedó conforme con las nuevas reglas y justamente un año más tarde, se realizó un segundo encuentro el día de San Juan en el Palacio Real de Holyrood.
Allí se presentó un comisionado enviado por la logia de Kilwinning, para pedir aclaración del estatus y señorío de la logia, puesto que no había sido mencionado en los estatutos.
Así que en consecuencia la asamblea decidió emitir un segundo grupo de reglamentos redactados por Shaw dirigidos y específicamente, a las logias de la costa oeste, por nombre.
El nuevo estatuto enfatizaba que ningún  aprendiz ni hombre del Oficio sería admitido excepto dentro de la parroquia de Kilwinning; que todos los banquetes serían pagados por los nuevos aprendices y compañeros recien llegados al Oficio( recién hechos) y que el Vigilante y el Diácono de Kilwinning tomarían juramento a los hombres ordinarios del Oficio.
Así es el aspecto mas significativo de ese grupo de regulaciones es el lenguaje empleado, que con frecuencia ha sido convenientemente ignorado por los historiadores.
William Shaw declaró: que todos los estatutos de los predecesores de Kilwinning debían ser observados por todos los “maister massounis”( maestros masones) como antes; que los Vigilantes tomarían “ tryall of the art of memorie and science thairoff”(una prueba  que no fuera del arte de memoria y de la ciencia); que la Logia de Edimburgo sería como “ in all tyme cuming as of befoir”(tal como en todos los tiempos),  la principal de Escocia y que Kilwinning sería la segunda, “it being notourlie manifest in our avwld antien writtings”.(como es notoriamente manifiesto en  nuestros antiguos escritos).
 Claramente entonces, de los términos de esos dos grupos de estatutos, aparece que Kilwinning ya existía antes de 1589, reclamo para el que existe alguna evidencia corroboratoria.
También existía un cierto número de logias dirigidas por Shaw en el momento en que este emitió las nuevas reglamentaciones tal como las logias en Aitchison´s haven, Edimburgo, St, Andrews, Stirling, Haddington y Dunfermline: Se sabe, por ejemplo que la logia en Aitchison´s Haven estaba probablemente relacionada con los monjes cisterciences de la abadía de Newbattle en Midlothian.
En 1526 el Rey Jacobo V emitió una Carta a los monjes autorizándolos a construir un albergue en sus tierras, para el propósito de transportar carbón desde las minas de la Baronía de Prestongrange.
El albergue fue primeramente denominado Millhaven, y existen referencias a él en las antiguas actas de la logia, aunque éste porteriormente cambió su nombre por el de Aitchison´s Hav.
Se cree que la logia, ahora desaparecida, se originó en esa época, pero desafortunadamente las actas, que comienzan en 1599, mantienen silencio acerca de sus orígenes.
Aun así hay referencias a las logias anteriores a la época de Shaw. En Aberdeen el 27 de junio de 1483 hay una mención registrada de seis “Masons of the luge”(masones de logia), que fueron comisionados a un trabajo en la ciudad, y en 1536 hay otra referida a la antigua costumbre de la “Lady Lodge of Dundee”( ver Nota del T).
Y en efecto cualquier lugareño orgulloso le dirá a usted que la logia Madre es considerada popularmente como la de más antiguo pedigree con la pretensión de datarla a la construcción de la abadía misma, cuando los monjes se asentaron aquí después de haber atravesado las aguas desde Francia.
Pero, si la logia en Kilwinning ya existía en tiempos tan remotos, ¿Cómo es que hoy tenemos tan poca evidencia de ello?
La respuesta puede ser simple, como que las nuevas reglamentaciones de Schaw específicamente requerían que todas las logias emplearan notarios calificados y mantuvieran registros, lo que como era un innovación, toda actividad previa no había sido conservada.
Además el cartulario del monasterio de Kilwinning no puede consultarse, pues los registros de la abadía trágicamente se perdieron algún tiempo después de la reforma Escocesa de 1560, y que bien podían guardar algunas pistas vitales de la antigüedad de la logia misma.

Kilwinning desde las primeras épocas.

El nombre del poblado deriva de un monje evangélico irlandés, Saint Winnin, quien llegó a la boca del río Garnock en 715 DC, donde estableció una comunidad de monjes de clausura, término que en gaélico de dice “Kil”, y de allí lo de Kilwinning.
Esos monjes practicaban una forma primitiva de cristianismo céltico, quienes por ejemplo databan la Pascua en un modo diferente al de Roma.
En los antiguos manuscritos irlandeses hay referencias al “Cele De” que significa “ compañero de Dios, o aliado juramentado”, que en latín tomó la forma de “Coli Dei” y de allí lo de Culdees.
Al comienzo del siglo doce, un grupo de monjes benedictinos reformados viajaron desde Normandía, Francia, y tomaron contacto con los últimos remanentes de los Culdees en Kilwinning y otros sitios por el país. Se piensa que los monjes franceses comenzaron a levantar su monasterio hacia 1140 y que les llevó medio siglo completarlo, pero nada se sabe de una logia de masones continuara despues de la terminación de la abadía.
Las ruinas de la abadía
Sin embargo, sí se sabe que el monasterio estuvo habitado por un abad y sus monjes en 1212, y que llegó a ser uno de los establecimientos religiosos más ricos de toda Escocia.
En 1309, durante las Guerras de Independencia con Inglaterra, el Abad de Kilwinning, Bernard de Linton, llegó a ser el Canciller del Rey Robert Bruce, y que fue él quien registró las heroicas palabras del Rey antes de la Batalla de Bannockburn en 1314.
Después de la gran victoria de los escoceses sobre el ejército inglés en esa celebrada batalla, fue nuevamente el Abad Bernardo quien tomó nota de la famosa Declaración de Arbroath en 1320 y quien orgullosamente quien orgullosamente registró como la nación escocesa había luchado valientemente siguiendo a William Wallace y al buen Rey Robert por su libertad.
No es mucho lo que se sabe de Kilwinning durante la era medieval por la carencia de documentos, pero una declaración en los Registros del Lord High Treasures of Scotland (Administrador del Tesoro) hace mención en noviembre de 1491 de como el Rey Jacobo IV visitó Kilwinning y fue agasajado en una cena, presumiblemente en el monasterio mismo.
Lamentablemente la abadía fue destruida durante la reforma por el 5º Conde de Glencairn, un celoso protestante seguidor de John Knox.
Obviamente, la industria de la construcción, tanto en Escocia como en Inglaterra, se resintió como resultado de los momentos de agitación y en 1590 ya estaba probablemente en la necesidad de alguna reforma.
Quizás por esto sea el motivo que William Shaw emitió sus estatutos en 1598.
En 1643, la logia se llamaba a sí misma “la antigua logia de Escocia” (The Ancien Luge of Scotland) y parece haberse reunido en la cámara superior de una posada o cerveceria local.
Al igual que otras instituciones del Oficio tanto en Inglaterra como en Escocia durante el siglo 17, Kilwinning comenzó a admitir a gentes que no eran del Oficio como miembros plenos de la logia durante los 1670, aunque las razones no están enteramente claras.
Por ejemplo, el Conde Cassillis llegó a ser Diácono de la logia en 1672 y en el siguiente año cuatro o cinco no masones fueron iniciados incluyendo a Sir Alexander Cunningham of Corsehill y Joseph Cunningham of Carlung.
En 1674, esos caballeros fueron ingresados por el 8º Conde de Eglington, Lord Cochrane y Robert Fergushill, este último un funcionario local, que después llegó a serlo de la logia.
Durante la última mitad del mismo siglo, Kilwinning claramente practicaba alguna clase de ceremonia ritual tal y como las actas de 1686 registran específicamente, la logia solo debía iniciar a sus miembros en una reunión que celebraba una vez al año, y los mas antiguos manuscritos también mencionan a la logia diez años antes.
Después, las actas  en 1705 prohíben que alguno de sus miembros empleen “cowans”,” o sea ”aquel que no tiene la palabra para el trabajo, a menos que no hubiera un masón dentro de las quince millas”.
La violación de esa regla le costaba al masón responsable, una multa de hasta cuarenta chelines.
 La logia de Kilwinning en la actualidad

Cuando la Gran Logia de Escocia finalmente se formó en noviembre de 1736, la cuestión de la antigüedad de Kilwinning surgió de nuevo.
Tal como sucedió en la época de William Shaw, y en parte porque las actas de Kilwinning anteriores a 1642 se habían perdido, la logia de Edimburgo fue denominada como  Primer Logia de Escocia y la de Kilwinning en segundo lugar.
Sin embargo los Hermanos fueron incapaces de ajustarse a este decreto y en 1743, la logia de Kilwinning se separó de la Gran Logia de Edimburgo volviendo a su anterior estatus autónomo.
Para el resto del siglo dieciocho, Kilwinning obstinadamente persistió en una política de independencia masónica y sus miembros(hermanos) evidentemente disfrutaban del creciente estatus mítico asociado a su nombre, hasta que finalmente en 1806 fueron persuadidos de unirse a la Gran Logia estable y aceptaron que ses concediera el numero honorario 0 en la lista de logias, número que todavía con orgullo adicionan al título de “Kilwinning, Logia Madre de Escocia”.
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  Matthew Scanlan, MA, desea agradecer al Maestro y a los Hermanos de la “Mother  Kilwinning Lodge” y a Robert Cooper por su dedicada asistencia en preparar este artículo .Fue el anterior Curador Asistente en la Biblioteca y Museo del Freemason´s Hall, Londres y es actualmente el Editor Internacional de Freemasonry Today, este sitio web y de las transaction del Canonbury Masonic Research Centre, Londres.
También está trabajando en un Doctorado y a la vez en un próximo libro acerca de los orígenes del Oficio. Es miembro del CEHME, el centro para estudios masónicos de la Universidad de Zaragoza, y de la Logia de Investigaciones “Duque de Wharton” num. 18, de la Gran Logia de España.
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Nota del T.
“Masons of the Luge”  o  “Masones de la Logia”: Luge es una forma antigua de Logia, pero también se refiere al dispositivo para transportar o arrastrar las piedras, semejante a un trineo.
 Según A. Mackey,  en 1178, la abadía de Lindon se llamaba de “Nuestra Señora” (Our Lady).
Y parece que la logia de masones operativos también  y en un antiguo documento se estipula que el trabajo sería transportado o acarreado (Luge) hasta la obra.
La Logia fue conocida en el tiempo como “Lady Luge”.Para 1581, durante la Reforma, había cambiado la manera de mencionar a la logia en los escritos, no nombrando ya más a la Virgen y se la encuentra simplemente como “The Mason Luge”.
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domingo, 9 de enero de 2011

FRANCMASONERÍA, LA REAL SOCIEDAD Y LA ERA DE LOS DESCUBRIMIENTOS.Parte 2.

Los francmasones científicos.

Los treinta y cinco Fellows originales de la Sociedad eran de orígenes variados.
Diecinueve eran científicos, en tanto que los otros diez y seis, incluían estadistas, militares, anticuarios, administradores y literatos.
Cuando se constituyó originalmente, la sociedad consistía en la mezcla de experimentadores y magnates que no eran en verdad científicos, pero que tenían interés en la ciencia, y más importante aún, podían financiar el trabajo de los demás.

Los miembros científicos incluían a Robert Boyle, quien junto a Robert Hook, exploró las propiedades del vació y dio su nombre a la ley del volúmen y presión de los gases;
William Petty, el padre de la estadística moderna. Laurence Rooke un geómetra que trabajo los métodos para determinar la longitud en el mar; Christopher Wren, profesor de astronomía en el Gresham Collage y prominente arquitecto.

Después de recibir la Carta o Cédula Real, la Sociedad rápidamente incorporó al anticuario Elias Ashmole, famoso entre los francmasones por ser el primer aceptado o masón especulativo de quien existe registro escrito en Inglaterra.
Sir Christopher Wren fue miembro fundador de la Sociedad y sirvió como presidente desde 1680 hasta 1682.
Según William Preston, Wren llegó a ser un francmasón en 1691, aunque John Autrey, otro fundador de la sociedad y francmasón también, sostenía que Wren ya era Warden del Oficio( Supervisor) para 1663!.Los registros masónicos de Wren están en contradicción con otras fuentes que declaran que fue un Gran Maestre.
Entre otros prominentes miembros de la Royal Society, el filósofo y teórico del liberalismo, John Locke, admitió ser un francmasón en una carta fechada en 1696. Aún Benjamín Franklin, el revolucionario americano y prominente francmasón fue admitido en la Sociedad,  Robert Boyle que no era un masón al tiempo de la fundación de la Royal Society, pero llegó a serlo algo mas adelante.Sir Isaac Newton, presidente desde 1703 hasta 1727, pertenecía a una curiosa sociedad cuasimasónica que se reunía en Spalding.*

La Royal Society fue fundada por francmasones y dominada por francmasones por las dos primeras centurias de su existencia.
Esto hace surgir la pregunta de porqué esto fue así, y que esperaban ganar los masones de ello?.
Es difícil dar una respuesta breve a tales cuestiones.

La era de la razón.

Los primitivos gremios de masones poseían un conocimiento avanzado de matemáticas, especialmente de geometría, que tomaron de fuentes árabes y que por consiguiente los hacía sospechosos a los ojos de la Iglesia.
Sin embargo, la Iglesia necesitaba a los masones para construir sus enormes catedrales. Los masones protegían su saber por medio de rituales de secreto y juramento, para evitar la dispersión de sus conocimientos, que podrían hacerle incurrir en la ira de la Iglesia.
En la era precientífica, aún gobernados como estaban por reyes absolutistas y una religión dogmática, los “gentlemen” con una curiosidad acerca de la naturaleza y de la ciencia hallaron protección como miembros aceptados o especulativos en los gremios de masones.
Allí podían discutir libremente sus ideas y sobrepasar los prejuicios y barreras que hacían una cosa así, tan peligrosa fuera de los muros de la logia.
Durante el siglo 17 los monopolios y privilegios de los gremios fueron siendo suavemente erosionados por el Estado, tanto en Escocia como en Inglaterra.
La construcción de castillos y catedrales disminuyó y los gremios de masones fueron entrando en la decadencia. Sin embargo, para la mitad del siglo, los “libres y aceptados”
los “Gentlemen” especulativos, fueron gradualmente reemplazando a los operativos, y ya para el fin del mismo siglo las logias estaban dominadas por los especulativos.
El gremio de Oficio se volvió una “sociedad”, que retenía algo del antiguo en tanto que iba incorporando los intereses y valores de las clases altas que rápidamente tomaron el control.
Esos nuevos clubes fueron la avanzada de una nueva cultura que estaba comenzando a aparecer en Europa.
Esa nueva cultura, con la Francmasonería a su vanguardia se conoce hoy como la Ilustración, un pasaje clave del desarrollo europeo.
Comenzó en Inglaterra pero se identifica sobretodo con Francia, donde los eventos sucedieron de una forma más dramática. Se ha argumentado que los hábitos pensantes de las gentes se basaban en la irracionalidad, contaminados por el dogma religioso y moldeados a su tradición histórica precedente e irrelevante.
Isaac Newton y sus experiencias con la descomposición de la luz

La vía de escape era hallar el verdadero saber en todas las esferas de la vida, con el estudio de las artes y ciencias liberales, para establecer la verdad y construir sobre eso.
Sus premisas liberales, pro científicas y anti supersticiosas eran que el Estado debía constituirse en el vehículo apropiado para el mejoramiento de la condición humana.
La esencia de la filosofía iluminista es la razón. La lógica había sido practicada desde los griegos hasta tiempos de Tomás de Aquino, pero Descartes y otros filósofos del siglo 17 aplicaron la razón a cuestiones tradicionales juzgando que serían una vía eficaz hacia la verdad.
Comprendieron que con solo la lógica podrían defenderse de todas las formas de nociones absurdas e insistían en combinarla con ese nuevo principio, que incluía sentido común y observación inclinándose hacia el escepticismo y la libertad.
La emergente clase comerciante estaba conduciendo las fuerzas de la Ilustración. Firmemente creían que su recientemente conseguido bienestar era el resultado de sus méritos individuales y del trabajo duro, a diferencia del bienestar heredado por los aristócratas tradicionales.
Pero el principal obstáculo con que se enfrentaba esa clase comerciante para modificar Europa era la misma que tenían los filósofos racionalistas: los reyes absolutistas y las iglesias dogmáticas.
En el curso de tal lucha, el individualismo, la libertad y el cambio reemplazaron a la comunidad, la estabilidad y las tradiciones como valores fundamentales de Europa.
La religión sobrevivió pero fue adormecida y con frecuencia transformada mas que reconocida; la monarquía fue decayendo en el curso del siglo siguiente hasta convertirse en una pálida sombra de lo que fue.

La Francmasonería animaba a sus miembros a explorar “los misterios ocultos de la naturaleza y de la ciencia” y  a “seguir los caminos de la virtud y de la ciencia”.
 Y al fundar la Royal Society, hicieron exactamente eso.
Aún así, esto no explica completamente el interés que Sir Robert Moray y el Rey Carlos II pusieron para establecer tal organización. Con todo, sus motivos no parecen difíciles de comprender.

El problema de calcular la Longitud en el mar.

Inglaterra y Escocia (no unificadas como Gran Bretaña hasta 1707), ocupaban una isla, enviaban sus navíos para comerciar en los inicios de un imperio mundial.
Desafortunadamente otras naciones poseían más y mejores barcos.
Los Holandeses en particular, eran rivales de Inglaterra por el control del comercio con America del Norte.
La marina Real estaba tan en decadencia, que para disgusto del rey Carlos II una flota holandesa navegó el Medway en 1667 y destruyó una gran parte de la flota inglesa que estaba anclada.
La prioridad de Carlos a poco de su restauración fue mejorar y fortificar la flota de Inglaterra.
Moray que era lo que hoy podríamos llamar un ingeniero civil antes que un científico tenía en mente un propósito práctico cuando formó la Royal Society.
Los intereses del Gresham College estaban siempre en la tecnología y la ciencia aplicada y trabó estrecha relación con la Armada y los constructores de barcos.
Carlos necesitaba mejores barcos y cañones, por el lado práctico y un sistema confiable de navegación por el lado teórico.
Y en tal sentido hallar un método seguro de medir la Longitud en el mar era de vital importancia. La Latitud era relativamente fácil de determinar, pero la medición de la Longitud era el más acuciante problema de la navegación marítima.
Moray sabía que algunos de los mejores científicos de Inglaterra habían siso Parlamentaristas, que ahora no contaban con el favor del Rey.
¿Podría asociarlos a los científicos realistas en la tarea de reconstrucción y armamento de la Armada?
El rey Carlos obviamente tenía la misma motivación.
Inmediatamente después de reemplazar a Moray con Brouncker como Presidente de la Royal Society, designó a este último como Comisionado para la Armada, Brouncker, con Samuel Pepys como Secretario de Marina trabajaron por muchos años para superar la corrupción, falta de disciplina y escasez de fondos que afligia a la marina. Pepys fue mas adelante también Presidente de la Royal Society.
El problema de determinar la Longitud en el mar fue estudiado cuidadosamente por Newton, Rooke, Wren, Huyghens, Bruce y otros miembros.
Desafortunadamente, los métodos que eligieron aparecían como poco prácticos y otros cien años debieron pasar hasta que John Harrison hallara la solución definitiva al problema principal de la navegación marítima.
Existía entonces un motivo práctico para lanzar al mundo la primera sociedad científica.
El éxito de la iniciativa fue tal que Gran Bretaña llegó a convertirse en la más grande potencia naval sobre el globo y emergió en el siglo siguiente dominando los mares y estableciendo un vasto imperio internacional.

Separación de caminos.

Paradójicamente, el comienzo de la separación de la masonería de la Royal Society lo provocó el Duque de Sussex, Gran Maestre de los Francmasones, que a la vez era Presidente de la Royal Society!
Las razones son complicadas y tienen que ver con el conflicto entre las simpatías Jacobitas y Hanoverianas y con la existencia de dos Grandes Logias rivales en Inglaterra, que recién se unificaron en 1813, justamente bajo la administración de Sussex.
Fue durante la presidencia de Sussex en la Royal Society que las historias de la francmasonería de Moray y Ashmole  desaparecieron de la biblioteca de la Sociedad.
Sussex apoyó el cambio en las reglas de admisión de la Sociedad, removiendo a los aficionados y reemplazándolos con científicos practicantes.

La Royal Society comienza a restar importancia a sus orígenes masónicos haciendo comenzar su historia con Brouncker quitando todo énfasis en el rol fundacional de Moray.
Este nuevo enfoque profesional significaba que la Sociedad ya no era mas una sociedad de eruditos sino una academia de científicos.


Así que después de dos siglos con un destino compartido, la Francmasonería y la Royal Society tomaron caminos divergentes.
Aunque por supuesto muchos cientificos de la Sociedad han seguido siendo masones, entre ellos Sir Alexander Fleming y Edgar Appleton, por ejemplo.
Pero los lazos entre las dos organizaciones, la francmasonería y la Royal Society, que comenzaron a marchitarse hace un siglo y medio, hoy no existen.

La Royal Society llegó a ser la primer organización de científicos profesionales que existe hoy y la francmasonería volvió al silencio de la Logia y la perfección de su ritual.
Puede que la tarea haya sido cumplida: como un hijo de la Ilustración sus valores alguna vez secretos, han sido universalizados tanto que tendemos a tomarlos como una garantía del mundo moderno.
En la esfera civil eso incluye tolerancia religiosa, democracia, secularización, constitucionalismo y parlamentarismo. En la esfera científica, en un tiempo cuando la superstición y la magia gobernaban la razón y la Iglesia afirmaba su monopolio del “verdadero” conocimiento, ellos bregaban por el uso de la lógica y la experimentación al referirse a  asuntos de la naturaleza.
¿Qué hizo la Royal Society dentro de una organización tan exitosa?:
Tomó en préstamo de los primeros francmasones una filosofía y la tornó en una fuerza que cambió la naturaleza del mundo.
Y lo hizo por aplicar un concepto que sostenía que la comprensión proviene de la observación y del experimento y no solo de la filosofía.
El éxito de este enfoque puede verse en todo avance tecnológico y científico.
Sin ese cambio de base en la actitud, no habría ni electrónica, bioquímica, medicina o energía en abundancia. La Royal Society nos dio los beneficios técnicos del mundo moderno que ahora damos por sentados.
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* Nota del T. Se refiere a la “The Spalding Gentlemen's Society for the supporting of mutual benevolence, and their improvement in the liberal sciences and in polite learning",  “Sociedad de caballeros, para el soporte de la benevolencia mutua, y su aprovechamiento en las ciencias liberales y su correcto aprendizaje”


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viernes, 7 de enero de 2011

GRAN INICIATIVA: UNA BIBLIOTECA ESPECIALIZADA DE LIBRE ACCESO.

BIBLIOTECA DEL BLOG RITO FRANCÉS

El blog Rito Francés juntamente con el  Círculo de Estudios de Rito Francés Roëttiers de Montaleau han puesto  a disposición  de los interesados, masones o no masones, todo su fondo documental  compuesto por los  trabajos  propios del Círculo y del Blog;  además en el Círculo hay muchos otros documentos existentes sobre Rito Francés que  al decir de su Presidente, parece interesante de poner a disposición de los miembros asociados  al Círculo de Estudios de Rito Francés Roëttiers de Montaleau y que se encuentran en su pagina web.

En estos momentos ya existe un base  documental que desde el año 2008 ha ido acumulando diversos materiales, traducciones, planchas, noticias , etc… un largo bagaje de casi 100 trabajos que, han sido refundidos y  juntadas algunas de sus partes, dada la configuración del propio blog, y que no siempre es fácil su localización, o incluso poder leerlos de un tirón ya que por su longitud fueron publicados en varias entregas, etc .

Así es que  se ha abierto una BIBLIOTECA DEL RITO FRANCES donde se irán colocando todos los trabajos generados, lo cuales  han sido maquetados en PDF  de forma homogénea y que se hallan depositados en un servidor donde de forma gratuita se pueden descargar todos y cada uno de ellos.

PROCEDIMIENTO DE DESCARGA
El Procedimiento para hacerse con esos trabajos es  fácil: En la parte superior izquierda del Blog, hay un enlace que dice BIBLIOTECA DE RITO FRANCES el  que lleva a una base de trabajos albergados en  Windows Live. Una vez en la base, los visitantes pueden hacerse  con los documentos existentes, los cuales sin más preámbulo pueden descargarse, no hace falta registrarse ni pedir permiso alguno; si se utilizan, con citar la fuente y el autor es suficiente, ya que se estárá respetando el derecho de cita y de la propiedad intelectual..


domingo, 2 de enero de 2011

FRANCMASONERÍA, LA REAL SOCIEDAD Y LA ERA DE LOS DESCUBRIMIENTOS. Parte 1.

En los actuales estudios de historia masónica, aparecen como fuera de duda las relaciones entre la Masonería especulativa de la Primera Gran Logia y la Royal Society de Londres.
Una tesis sostiene que aquella emergió de esta..
Este trabajo no apoya eso pero presenta los antecedentes de esa Sociedad y a los masones que la fundaron.
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Título original: Freemasonry, the Royal Society and the Age of Discovery.
El trabajo completo puede leerse en:
http://www.transitofvenus.co.nz/ ( Royal Society de Nueva Zelanda)

Este artículo se refiere a los orígenes de la Royal Society desde la época de la Guerra Civil y el Rey Carlos II de Inglaterra.
También investiga las relaciones con la Sociedad de los Francmasones, que eran los custodios de las artes de la matemáticas, en especial de la geometría, originalmente heredadas de los árabes quienes hicieron mucho por el avance de tales disciplinas durante la Edad media.

Un País en Confusión.

Desde 1640 a 1645 una devastadora guerra civil se libró en Inglaterra entre los partidarios del Rey Carlos I y los del Parlamento liderados por Oliver Cromwell.
Los Realistas, eventualmente perdieron y Cromwell gobernó como Lord Protector, en tanto que el rey fue apresado y decapitado.
A la muerte de Cromwell  el país comenzó a disgregarse en rivalidades y disputas religiosas. Con el apoyo del ejército, el General Monck ganó la aprobación del Parlamento para invitar al hijo del antiguo rey a retornar de su exilio en Francia y ser recibido como nuevo monarca.

El príncipe retornó y fue coronado como Carlos II. El período que siguió, conocido como la Restauración, introdujo un tiempo de continuada prosperidad en la historia inglesa. También marcó el comienzo de la Era de la Razón, llamada del Iluminismo, cuando la ciencia y  la empresa comenzaron a reemplazar a la religión y los derechos hereditarios como bases de la sociedad.
Un grupo de hombres jugaron un rol muy importante en tal proceso.
En 1648, Sir Robert Moray, un aventurero escocés que era muy bien considerado por el Rey Carlos, habiéndolo ayudado en su restauración fue recompensado con altas posiciones y el favor personal del monarca.
Él y el Rey compartían un común interés por la ciencia, y el primer y mas duradero proyecto de Moray fue elevar y conseguir un reconocimiento real seguro para lo que llegó a ser la Royal Society.
Moray fue un escocés con un trasfondo complejo y confuso.
Como soldado, luchó en los dos bandos durante la Guerra Civil. Trabajó como espia para Francia y fue un instrumento en la coronación de Carlos II como Rey de Escocia antes de la Restauración. Siempre fue un miembro entusiasta de la misteriosa y secreta organización conocida como de los “Freemasons”.

La Sociedad Secreta

Mucho antes de la época de Moray, la sociedad medieval estaba dominada por el rey, la nobleza, la Iglesia Católica y los gremios.
Los gremios unificaban a los empleadores y a los empleados de cada oficio en una única organización, jerárquicamente ordenada y gobernada por rituales,“misterios”  (habilidades y secretos de su oficio particular), y un monopolio real que evitaba que otros practicaran su oficio. Regularon el mercado, restringieron el ingreso al gremio y se aseguraban de que el pasaje desde el mas bajo peldaño de la escala (Aprendiz) al mas elevado (Maestro) fuera un proceso largo, difícil y oneroso.
Uno de los mas antiguos y renombrados de tales gremios era el de los “stonemasons” (masones de la piedra) (o como fueron conocidos desde cerca de 1487, los “freemasons”).
Construyeron puentes y castillos, mansiones y palacios para los nobles y su obra suprema las catedrales góticas medievales.
Eran los custodios del arte de las matemáticas, particularmente de la geometría que originalmente aprendieron de los árabes, quienes hicieron mucho para el avance de tal disciplina durante la Edad Media.
Podemos considerar a esos masones como a los principales expertos en tecnología de entonces.
En algún momento del siglo 16, los gremios de masones de Escocia (que estaban mucho mas organizados y establecidos que los de Inglaterra para la misma época), comenzaron a aceptar a miembros gentilhombres (gentlemen) que no practicaban el arte del corte de piedra ni la arquitectura, pero que deseaban ganar acceso a los “misterios del Oficio”, es decir el conocimiento matemático y científico que preservaban especialmente los masones.
Esos gentilhombres masones se conocieron como “especulativos” o “aceptados”, para distinguirlos de los de trabajo efectivo, los masones “operativos”.
En esa moda, Sir Robert Moray llegó a ser un miembro “aceptado” de la Logia de Edimburgo en 1641.
Muchos distinguidos hombres de Escocia (aún de acuerdo a ciertas autoridades, el Rey de los escoceses mismo, Jacobo IV, que sería después Jacobo I de Inglaterra) fueron masones especulativos.
El primer registro que se tiene de un Inglés que llegó a ser un aceptado es el de Elias Ashmole, mas tarde Fellow o miembro numero 37 de la Royal Society, que recibió en Warrington en 1646.
Lo que buscaban esos masones aceptados en los gremios de Freemasons era un código estricto de ética, una conducta de vida, automejoramiento y sobre todo, un conocimiento de los “misterios ocultos de la naturaleza y de la ciencia”.

La Sociedad de promoción del conocimiento filosófico por la experimentación.
(The Society for Promoting Philosophical Knowledge by Experiment).


Un pequeño grupo de eruditos, interesados en la filosofía “nueva” o “experimental” como se la llamaba, comenzaron a reunirse informalmente desde 1641 en el Gresham College, en Bishopgate apara asistir a conferencias y discusiones de interés mutuo.
Se llamaban a sí mismos el “Colegio Invisible “ (The Invisible College).
Gresham había sido fundado en 1579 por un legado de Sir Thomas Gresham, quien legó igualmente los temas a discutir: teología, medicina, geometría, astronomía, retórica y música.
Gresham había sido designado como “General Warden” de los masones en 1567 (Supervisor general) así que no es sorprendente que buscara imbuir a su nuevo College con los principios de la francmasonería.

Extraordinariamente, el College animó a sus profesores a discutir las aplicaciones prácticas de sus asuntos.
Los profesores de geometría y astronomía, en especial, trabajaron estrechamente asociados con la Marina Real y los constructores de barcos, asistiéndolos con técnicas de cómputo para la navegación y el diseño de navíos de guerra eficientes.
No menos de diez de esos profesores del College llegaron a ser Fellows de la Royal Society.
De acuerdo a un relato de Christopher Wren, 12 hombres se reunieron en el salón del Profesor de geometría del Gresham College, el día 28 de noviembre de 1669.
La mitad de ellos había perdido su posición académica que tuvieron garantida bajo el Commonwealth, por haber apoyado al Parlamento contra el Rey durante la Guerra Civil.
La otra mitad eran realistas que habían sido reinstalados después de la Restauración.

A pesar de sus diferencias políticas, ellos coincidieron en formar una sociedad para la  “filosofía experimental” y pagar sumas sustanciales que hicieran posible llevar a cabo tales experiencias.
Sir Robert Moray, que estaba bien asentado en el favor del nuevo Rey, fue el elegido como miembro mas apropiado para conseguir la aprobación y el apoyo del monarca.
Moray solo recientemente había retornado de Francia, donde se ocupaba de los negocios del Rey.
El Rey lo recibió con gran calidez y lo estableció en una serie de salas del palacio de Whitehall. Moray instaló un laboratorio para continuar sus estudios en palacio, donde el Rey podía observar sus experimentos.

Las Cédulas Reales (Charts)

El Rey aprobó con entusiasmo el principio de la nueva sociedad, y Moray abordó la idea de una posible Cédula real (Chart) para el grupo.
El Rey estuvo de acuerdo en garantizarlo, especialmente si la Sociedad se autofinanciaba.
Las finanzas del estado estaban en una situación delicada y Carlos las dedicaba a su nueva Armada, debido a que se avecinaba  una guerra con Holanda, su rival marítimo.
Moray, quien presidía las reuniones de la nueva sociedad, se dedicó a la redacción de una constitución que hiciera posible evitar las diferencias y dificultades que existían.
Endeudándose con la Francmasonería, prohibió toda discusión política y religiosa en las reuniones, por ser temas que dividían a los hombres antes que unirlos en la búsqueda del conocimiento científico.
Las reglas cubrieron la elección de los miembros (Fellows), la elección de los oficiales y sirvientes de la sociedad, el archivo de actas y el pago de derechos.
La sociedad tendría tres oficiales para gobernarla, como una logia francmasónica.
El método de votación era el mismo que el usado por los masones hasta hoy.
Los reglamentos determinaban la elección mensual de un presidente que dirigiera los encuentros y el 6 de marzo de 1661, Sir Robert Moray fue elegido como primer presidente.
Mantuvo tal cargo hasta que la provisión de una Real Cédula, hizo a Lord Brouncker, el elegido por el Rey, el primer presidente a largo término.
Para noviembre de 1661, los miembros comenzaban a llamarse a sí mismos como “la Royal Society” pero no fue hasta septiembre de 1662 que urgieron a Moray para peticionar al Rey por su cédula.
El Rey hizo eso en octubre de 1662, solicitando ser recibido como miembro.
La primera sociedad del mundo para la investigación científica, había sido establecida.
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miércoles, 29 de diciembre de 2010

INDICE DE TRABAJOS PUBLICADOS EN LA IMPRENTA DE BENJAMIN. 2010.

Agradecimiento:

Termina el año 2010 e.v.  La imprenta de Benjamín ha publicado mas de cuarenta trabajos, en la línea de los propósitos de su creación: llevar a los HH.  artículos de interés masónico que no se encuentran en lengua castellana, eligiendo los que parecen aportar al esclarecimiento de nuestra hermandad especulativa, sencillos y directos a la búsqueda de su génesis, su historia y su filosofía.

Y aquí están para quien quiera hacer uso de ellos.

La Imprenta de Benjamín hace suya en esta ocasión la divisa de un blog amigo: “Las ideas no se esparcen, se presentan para que cada quien decida. El conocimiento no pertenece a quien cree que lo posee, sino a quien lo comparte.”

Nuestro agradecimiento y un saludo especial a los HH. del Círculo de Estudios del Rito Francés Roettier de Montaleau, y del blog Propos Maconniques.

Con los mejores deseos de un buen año 6011 A.L. 
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INDICE DE TRABAJOS PUBLICADOS 

Julio de 2010.

Más de las Escuelas
La Compañía de masones de Londres
¿A.L. es  Anno Lucis?
Columnas, pilares, globos, candeleros y luces.
La Compañía de masones de Londres, segunda parte.

Agosto de 2010.

La Compañía de masones de Londres, tercera parte
Cuadro de dibujos
Compañía de masones de Londres, cuarta parte.
¿Benjamín?
Acerca de las escuelas de investigación.
Compañía de masones de Londres, escudo de armas.
Otro escudo de la Compañía.
La Baveta del mandil.
Compañía de masones de Londres, quinta parte.
La brecha de credibilidad de los rituales.
Compañía de masones de Londres, sexta entrega.
Simbolatría.
Más escudos de las compañías.
Escudo de la compañía de tejadores.
El Lewis.
Compañía de masones de Londres, séptima entrega.
Armas de la compañía de plomeros de Londres.

Septiembre de 2010.

Ultimo número de la revista de Cultura.
Baveta del mandil, ilustraciones.
Vestimenta.
Compañía de masones de Londres, octava entrega.
Pinocho, hermano mío.
Compañía de masones de Londres, ultima entrega.

Octubre de 2010.

Reflexiones acerca del cuadro de dibujos.
La proposición 47 de Euclides o Teorema de Pitágoras.
Masones “Modernos y Antiguos”: comparando en un punto crítico de sus constituciones..
Masones, tabernas y clubes.
Releyendo un texto de 1779. ¿Nació la masonería especulativa de una sociedad de comensales?

Noviembre de 2010.

La cámara de reflexiones.
Con los ojos vendados.
Cowan, ¿espía o intruso?
Fantasías, símbolos e ilusiones masónicas.
Acerca del mandil ritual de los francmasones.

Diciembre de 2010.

Robert de Moray, la primera iniciación documentada en Inglaterra.
El Cable-Tow y el simbolismo de la cuerda.
Mirar pero no ver… los símbolos de la masonería.
Búsqueda y Poesía: La mariposa y la luz.
Brindis masónicos: disparos.
Circunvalación, Circumambulacion del Templo.
Regreso a Alejandría.
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lunes, 27 de diciembre de 2010

Regreso a Alejandría

 

Una vida, un viaje, lleno de pruebas.

Poesía y el gran interrogante.

El recuerdo del maestro y amigo

Con autorización del blog propos maconniques(Overblog.com)

www.troispoints.info

Título original: Retour en Alexandrie.

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Alejandría, es como yo llamo a un pequeño espacio del jardin de mi viejo amigo Alexandre, que vivió perdido allí en ese pueblo de montaña que me vió nacer.Este ensueño de viajero solitario esta dedicado a ese amigo, que pasó al Oriente eterno a fines del año pasado, lo que me permite re-evaluar ahora los tiempos que pasé con él, de hablarle de mis viajes, y contarle de la vida en su jardin. Puede ser que se haya burlado gentilmente de mí, pero quedé encantado cuando me apodó : « el Viajero ».....
El Viajero pasó una gran parte de su vida sobre los caminos del Mundo y, feliz como Ulises, regresaba al banco de piedra, como volviendo sobre sus pasos, como volviendo a beber de la fuente. Ese banco está a la sombra de una acacia. Allí, como cada vez que volvía de un viaje, encontraba a Alexandre. Un día, el anciano no le preguntó de donde venía, como era su costumbre, sino : «  ..entonces, Viajero, ¿qué ha sido de tí?
¿Qué ha sido de tí ?. La pregunta tomó al Viajero por sorpresa. Esa pregunta orientada hacia lo que era en sí mismo, exigía poner un poco de orden en sus historias, de verlas en perspectiva. Pedía una respuesta, no sobre los hechos que se relataban sino sobre lo que daba sentido a su paseo por el Mundo. La pregunta exigía una respuesta, no sobre la trivialidad de las anecdotas, sino sobre la esencia misma del Viaje.
De las historias, de muchas historias no se hace necesariamente una historia. Pero, ¿existía una respuesta a tal pregunta?.
El Viajero miró las montañas que le rodeaban y que habían sido la cuna de sus sueños de infancia, de sus sueños de viajar. Ahora sentía el imperioso deseo de saber si su vida había pretendido seguir un camino o si, a fin de cuentas, no era mas que un barco a la deriva. Una marea de imágenes le sumergió. Pero si quería extraer alguna enseñanza de lo que había vivido, debería detenerse sobre los pocos fragmentos de vida que a sus ojos fueran rescatables.
Así, Un DIA EN QUE HABÍA perdido sus papeles en el sur argelino, el Viajero se sentó al borde de la pista, sin un centavo en el bolsillo, para constatar que sin identidad y sin dinero no tenía existencia a los ojos del aduanero del puesto fronterizo, no mas que la de un perro sarnoso a quien se le da patadas. Que el reconocimiento del Otro dependía de lo que había hecho y no de lo que era. Que había todo un mundo entre la existencia y el reconocimiento.

Un DIA EN QUE HABÍA estado implicado en un accidente de automóviles sobre las rutas de Kerala, un accidente mortal, el Viajero había obligado a su joven chofer indio a tocar el cuerpo del niño atropellado por el camión, para incorporarlo a la noción física de la muerte, noción que le era totalmente extraña. Pero el Viajero se había olvidado que era del país del Bhagavad Gita y de la sumisión a la ley del karma. El joven chofer indio  se había vuelto a poner al volante y como si nada hubiera pasado se metió entre la multitud con la bocina apretada. El Viajero aceptó la idea de que su destino podía depender de esa incomprensión.
 
Un DIA EN QUE HABÍA   estado entregando alimentos en el Sahel, durante los años de  las grandes sequías, el Viajero había encontrado un pequeño grupo de Peules, mujeres aisladas resignadas a la muerte que parecía estarles esperando en el fondo de esos barrancos perdidos. Los hombres se habían ido a salvar el poco ganado que les quedaba, hacia alguna parte del sud, hacia los pozos de Maradi. ¿Los volverían a ver alguna vez?
Una jóven se acercó a pedirle que salvara a su hija. No tenía nada y no sabía si podría  darle de comer mañana. “Tómala, le dijo, te la doy, llévala contigo”. La niña era hermosa y tenía el orgullo y la vida en su mirada. Allí estaba, delante de él, presta a partir, dejando todo atrás: ella había hecho su elección. Él debía también elegir y eligió dejar al niño a su suerte. Y desde entonces, esa mirada le recordaría que la otra alternativa lo hubiera comprometido por completo, pero que sin importar cual tomó, trastornó toda una vida.
Un DIA EN QUE HABÍA había sido llevado por la oración de las multitudes blancas, se prosternó en un mismo corazón hacia Alá sobre la inmensa plaza de la mezquita de Ispahán; un día en que había seguido los polvorientos senderos de Maharastra a los millares de adeptos que se agrupaban alrededor del gurú Sai Baba, como una bandada de mariposas cercando a la luz; un día que había caminado cuerpo a cuerpo, la frente cubierta de pigmento con los miles de peregrinos venidos a venerar la danza de Shiva en la penumbra de la gruta sagrada de la isla Elefanta; un día en que se compadecía en Lourdes ante las miradas de fervor exaltado de los paralíticos en procesión implorando a Dios por curación; un día en que sintió su cuerpo se fundía en el trance del Vudú que se apoderó de los cientos de fieles reunidos en la catedral muy católica de Cotonou; a cada vez, a cada vez, el Viajero se preguntaba si la emoción de los hombres, la emoción religiosa, la emoción corporal, el fervor vibrante y colectivo no era en efecto el verdadero alimento de los dioses.
Un DIA EN QUE CONTEMPLANDO la noche estrellada en las montañas desérticas de Hoggar, en esa capilla de oración perdida entre dos inmensidades, la del Cielo y la de la Tierra, el Viajero que había oído a su compañero de viaje murmurar unos versos de un poema, regresó a él en la memoria. Era Booz dormido, de Victor Hugo:
Los astros esmaltaban el cielo profundo y sombrío;
El cuarto creciente fino y claro entre esas flores de la sombra
brillaba en Occidente, y Ruth se preguntaba,
inmóvil, entreabriendo los ojos bajo sus velos,
qué dios, qué segador del eterno verano,
había dejado caer negligentemente al irse
esa hoz de oro en los campos de estrellas.

Entonces, una voz se elevó en el silencio, un canto, bello como una plegaria. El Viajero se preguntaba si la emoción sentida, y compartida ante tanta belleza y armonía, si la Belleza y la Armonía en sí mismas no eran mas que un avatar, una ilusión de la mente, para hacer soportable la cuestión (la única verdadera, quizás), la cuestión lacerante, torturante, atrapada en el hueco de cada célula de nuestros cuerpos: aquella de la trayectoria efímera de nuestro ser por el terrible infinito de la vida.
Un DIA EN QUE HABÍA  hallado un bebé recién nacido abandonado en un vertedero de basura en Bombay, una mañana de Navidad. El Viajero movió cielo y tierra para tratar de salvarlo. Ese niño de navidad se había convertido en la suya. Pero no hubo milagro, el niño falleció esa misma noche. No fue el único muerto: el Viajero enterró definitivamente a Dios y su cinismo.
Un DIA EN QUE HABÍA vanamente intentado, en su celda de prisión compartida, leer un pensamiento, un sentimiento en los ojos de ese disidente político de Dahomey al que no le restaban mas de cinco minutos de vida antes de ser fusilado por el piquete.¿Sentiría miedo, indiferencia, arrepentimiento por la revuelta, un deseo de venganza imposible, pensaría en su madre?. El Viajero buscaba en sus ojos, odio, ira, desafío, en fin, alguna cosa!
Pero nada. Llegado al fin de su camino, el hombre se había retirado del mundo y miraba a la otra orilla. En esos ojos vacíos el Viajero no veía más que el reflejo de su propia angustia ante el plazo inexorable.
Un DIA EN QUE HABÍA tratado un asunto delicado y peligroso en un cuartel de Lagos- el caso había ido realmente mal- su acompañante le anunció que festejarían “el hecho de seguir vivos”, en un restaurante conocido solo de unos pocos iniciados. El Viajero sintió ganas de vomitar cuando supo que la especialidad del restaurante era comerse a un niño. Sintió ganas de vomitar ante lo inaceptable, ante el horror de la violación del tabú.. ¿o ante la preocupación del surgimiento en si de su propio y primitivo deseo caníbal?
Un DIA EN QUE ESTABA minado por meses de agresiones, excedido por los vuelos incesantes y los miedos acumulados, los ataques, el Viajero tuvo el poder de decidir la vida de un hombre, un asesino, un ladrón.  En ese rincón del mundo gangrenado por una guerra civil incesante, la vida o la muerte de ese individuo no tenía la menor importancia. La de él pagaría la de otros… así ese día comprendió que había arribado a un límite. Si lo sobrepasaba, ¿que sería de él? ¿Podría salir intacto?
El Viajero tomó conciencia de que esas experiencias y todo lo que había acumulado en su billetera le habían llevado progresivamente a las zonas límites, a las fronteras de su mundo interior, a los confines de su espíritu. No existe ningún mapa para localizar las manchas blancas, esas tierras no visitadas en el mapa del mundo, ni las que quería descubrir en su infancia, cuando se sumergía en el “Journal del Voyages et des Explorateurs”.(Diario de Viajes y Exploradores)
No, esas “terra incognitae”, esas tierras desconocidas eran las suyas, las resguardadas en los recovecos de su psiquis. Sus viajes le habían dejado allí, como el mar en su retirada descubre un nuevo paisaje. Estaba enfrente de sus límites, de sus referencias, de la idea que el tenía de sí, de la idea que tenía del Hombre.
Así es que para encontrar el espíritu del viaje, emprendió el viaje del espíritu.
Siguiendo la antigua recomendación de los sabios, “visita interiora terra…” removió las entrañas de su tierra, esa tierra donde para renacer debe morir a sus propias ideas, a sus propias convicciones. Morir a su propia historia. Desprenderse de lo que cree saber Esa exploración comenzada hace años, dura todavía. Se volvió un Viajero de la Soledad, pero, en ruta, descubrió su luz, su estrella, y aun más, ya no teme perderse. Un día  en los albores del Milenio, esa luz fue llevada simbólicamente con otros, al fin del mundo, en Tierra del Fuego, y esa luz continúa destellando en un océano de tempestades. Esa fue una de las cosas más inútiles y más bellas que jamás hizo: para esa banda de iluminados, una chispa de esperanza  podría alejar las tinieblas.
Sobre el camino, se encontró a otros viajeros, cazadores  de la Luz como él.
Algunos le buscaban en la piedra-materia, otros en la piedra-espíritu. Se unió a unos que trabajaban con la Luna bajo la bóveda estrellada; los otros le invitaron a descender en la noche a un cuarto de reflexión y cuando salió de las tinieblas, le reconocieron como un hermano. El viaje continúa. El sabe que es un viaje hacia la Luz…..
Alexandre escuchó atentamente el discurso del Viajero sin interrumpirle. Apegado a su tierra, a su jardín a sus olivos, el anciano no quería abandonar su pueblo. El circo de las montañas que le rodeaban fueron por mucho tiempo su único horizonte y su jardín de piedra secas, el  crisol de sus meditaciones. Hubo un momento de silencio.
“ Tu sabes, dijo Alexandre pensativo, en el fondo, ambos buscamos comprender el sentido de todo esto. Y haciendo un gesto para mostrar la montaña, el cielo…. Tú , tu debes recorrer el  mundo y hacer todos esos viajes, vivir todas esas aventuras… yo, todas las mañanas, después de sesenta años, vivo en mi jardín. Al fin de cuentas, como tú, no me quedan más que preguntas…La vida, la muerte, tu sabes…mira esa flor que se marchita, que está en trance de morir. De hecho, ella terminó de cantar su vida…”
Alexandre murió en septiembre último. Quedan el banco y la sombra de la acacia que guardan el recuerdo de sus palabras vivificantes. El Viajero sabe hoy, como Alexandre, que todo hombre, todo ser, es un vehículo de la Vida. Que no es lo que viaja, sino que él es caminado por el Espíritu. Que todo Hombre es en sí mismo un viaje. Que ese Viaje en el Eterno Presente es el Misterio. Y ahora espera, ese instante último, donde como Alexandre, como toda la multitud, se encontrará solo, de cara a la otra orilla, y saboreando los últimos pasos de su Viaje.
Podría ser que deseara cantar una última vez ese poema de Boris Vian, ese Himno a la Vida que arrojó sobre las rutas del Mundo:

No querría morir
No señor no señora,
Antes de haber palpado
El gusto que me atormenta
El gusto que es más fuerte
No quisiera morir
Antes de haber gustado
el sabor de la muerte…..

Antoine, 10 novembre 2010    
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Para consultar el archivo de trabajos (en francés) del blog propos maconnique, el enlace siguiente: