domingo, 13 de abril de 2014

Francia, siglo XVIII: Princesas de la Sangre, hermanas en la masonería de Adopción. (III).

es continuación...
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Pero en la Duquesa de Bourbon, también había algo de inadaptación, un cierto amor por el escándalo y un deseo de saberlo todo, cosa que le hacía candidato ideal para la francmasonería. Aunque era encantadora y saludable, tenía algo salvaje en su temperamento, de un brillo tal que probablemente alejaba a muchos de sus contemporáneos. En palabras de la Baronesa de Oberkirch “ tenía una mente atribulada e inquisitiva”.(18)

La segunda princesa de la sangre que sintió atracción por la masonería y llegó a la logia de La Candeur con el Gran Maestro, el Duque de Chartres en una celebrada ocasión de 1777, era Marie-Thérèse-Louise de Savoie –Carignan, Princesa de Lamballe(19).
Como Superintendente de la Casa de la Reina, estaba en una posición de gran poder dentro de la Corte, lo que la hizo blanco de escritos críticos como los de Mme. De Genlis quien la acusaba de fraguar sus numerosos desmayos y no comprender una discusión seria  por no poseer una mente capaz.(20)

Estaba en el foco permanente de toda la habladuría y especulación de la corte, especialmente cuando cayó en desgracia y sufrió una muerte violenta durante la Revolución. En general se la ha considerado como de un tipo pasivo y una marioneta de la Reina, no demasiado brillante.(21)
Con respecto a su compromiso con la francmasonería, sus muchos biógrafos generalmente han considerado a esta parte de su vida como una anomalía, algo en que cayó por accidente o como resultado de  alguna clase de persuasión. Desde tal perspectiva jamás habría podido reconciliar todo los aspectos de su personalidad. Solo cuando se toma en cuenta la relación de la Princesa de Lamballe con la francmasonería, es que aparecen integradas su personalidad y sus acciones.
Estaba afiliada a la logia La Candeur en 1777 y fue electa como Gran Maestra de la Logia madre Escocesa ( Saint -Jean d´Ecosse du Contrat Social) en 1781. A igual que en el caso de la Duquesa de Bourbon, la fechas de actuación de la princesa son significativas pues aquellos días marcan un tiempo particular de su vidas.

Al igual que la Duquesa de Bourbon, la Princesa de Lamballe tuvo una vida marital infeliz. La cuarta hija de Louis- Victor de Savoie-Carignan y de Christine –Henriette de Hesse-Rhinfelds-Rotembourg, llegó a París desde Saboya para llegar a ser la esposa de Louis-Alrxandre-Joseph-Stanislas de Bourbon, Príncipe de Lamballe, único hijo del Duque de Penthièvre, un príncipe de la sangre. Se casaron en 1767, pero después de un año de matrimonio plagado de infidelidades por parte del Príncipe de Lamballe, este falleció a la edad de veinte años. Ella contaba con dieciocho.
Antes que regresar a su Saboya nativa, prefirió ingresar a un convento, la Abadía de Saint-Antoine des Champs. Dos años más tarde dejó el convento para ir a vivir con su suegro, el Duque de Pernthièvre que había quedado solo después de la muerte de su hijo y el matrimonio de su hija.
Con esta nueva vida y la seguridad financiera que le proporcionaba su acaudalado suegro, llegó a estar muy activa en la Corte y pronto se convirtió en favorita de la Reina que le dio en un controversial nombramiento, la Superintendencia de su Mansión. (18)
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18.Ibid., 2:19
19. Una Buena parte de lo que aquí se expresa puede encontrarse en “Freemasonry, Friendship and Noblewomen: the Role of the Secret Society in Bringing Enlightenment !ought to Pre-Revolutionary Women Elites, The History of European Ideas, vol. 10, No. 33,1989, pp. 283-293.
20. Mme. La comtesse de Genlis, Mémoires Inédites (Paris: Ladvocat, 1825), pp. 283-286.
21.Ver, por ejemplo, Michel de Decker, La Princesse de Lamballe(Paris: Perrin, 1979); M. de Lescure, La  Princesse de Lamballe(Paris: Plon, 1864); Georges Bertin, Mme. de Lamballe(Paris: n.p., 1888); and Albert-Emile Sorel, La Princesse de Lamballe(Paris: Hachette, 1933).
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Así, en unos pocos años, pasó de ser de una viuda sin hijos en una tierra extrña a una posición de enorme poder y prestigio en Francia. Continuó asi el curso de su vida, aparentemente volátil, hasta que dos años después el estatus de la Princesa de Lamballe quedó disminuido cuando la Reina encontró una nueva favorita, la Condesa Jules Polignac.
La rivalidad política entre la condesa y la princesa era muy amarga, la saluda de la princesa precaria y aunque continúo en su rol de Superintendente de la Casa de la Reina, su ilustre posición en la corte decididamente quedó empañada. Y fue durante esos años que llegó a ser un francmasón.

Por otra parte, la princesa seguramente consideraba a la francmasonería como un brazo de la Ilustración. Su biblioteca personal estaba llena de libros con pensamiento iluminista. Después de su violenta muerte durante la Revolución, el gobierno hizo un inventario de sus posesiones, donde entre otros se encontraban los treinta volúmenes de la Enciclopedia , libros de Voltaire, Rousseau, Mme. De Sevigné, Restif de la Bretonne, Helvétius, Hume y Fenélon. En su última voluntad y testamento dejaba una copa de la Enciclopedia el Caballero de Durfort (22).
Los principales conceptos desarrollados en los rituales de los cuatro primeros grados de las logias de adopción eran, significativamente, conceptos del iluminismo acerca de la libertad, igualdad y fraternidad, ligados a los de caridad, que bien pueden haber atraído a la Princesa.

Aunque desde esta distancia en el tiempo no podemos sentir ni siquiera calibrar el impacto de las palabras simbólicas y los instrumentos empleados por los líderes para introducir a las mujeres en los distintos niveles de la masonería, sabemos que esos rituales seguían un patrón reconocido por los antropólogos como teniendo elementos que pretendían elevar la consciencia de los candidatos tendientes a lograr los mayores niveles de gnosis.(23)
En el primer período de reclusión, donde el candidato se focaliza en la muerte de su ser anterior, es seguida por impartir, ritualística pero dramáticamente, un nuevo conocimiento y sus secretos por parte del líder de la logia.
La tercer parte de cada ceremonia era la aceptación formal del candidato dentro de un gran grupo. Cada aspirante a miembro de una logia de adopción, comenzaba por pasar a través de los cuatro grados primarios, de aprendiz, compañera, maestra y maestra perfecta, dominando el conocimiento de cada uno antes de pasar al siguiente. Esos grados básicos enseñaban ante todo fraternidad, después libertad y por fin igualdad.

Como en el caso de la Duquesa de Bourbon, la Princesa de Lamballe fue atraída a la orientación caritativa de las logias de adopción. Era bien conocida por su devoción a la caridad. Mme. Guérard, quien publicó sus recuerdos de la princesa en 1801, escribió que la princesa “ vivió en una extraordinaria simplicidad, consagrando una gran parte de sus esfuerzos a la asistencia de los infortunados o al cumplimiento de actos de virtud”.
Un abogado, Morizot, escribió en su trabajo que para la princesa “ la caridad es su elemento”. El corazón del cuerpo masónico es el trabajo caritativo. Las actividades de caridad de los masones representaban la interacción entre la necesidad desesperada del pobre en el siglo 18 en Francia, la natural inclinación de las mujeres de las logias hacia la caridad y la fortaleza de la enseñanza humanitaria en los rituales de las logias.
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22.“Testament de madame la princesse de Lamballe” (15 Octobre 1791), 300 API 475, Collection of the House of Orléans, A.N.
23.Sissela Bok, Secrets (New York: Pantheon, 1982); Victor turner, Celebration, Studies in Festivity and Ritual (Washington, DC: Smithsonian, 1982); Arnold van Gennep, Les Rites de Passage(Paris, Picard, 1981).
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En cada reunión de logia se hacía una colecta para el pobre y en ocasión de las festividades de logia regulares, las mujeres hacían una colecta especial y concursos para hallar las mejores ideas que aliviaran el sufrimiento y recompensa para las personas que podían hacer alguna diferencia en las vidas de los desafortunados.
Significativamente, una de las logias mas activas en actividades caritativas era La Candeur a la que estaba afiliada la princesa de Lamballe. La amistad con otras mujeres y el rol de las mujeres en la sociedad también interesaban a la Princesa de Lamballe. Su biblioteca incluía libros respecto al estatus de las mujeres y la amistad entre ellas, como los trabajos de Clarisse Harlow,  en cinco volúmenes, Histoire des femmes françaises y una Bibliotheque des dames.

Durante su vida en la Corte, a veces se mostraba mas interesada en la compañía de mujeres que en compañía mixta, aún al punto de provocar el desagrado de la Reina por organizar una cena pre-baile solo para mujeres (24)
Precisamente es esa actitud de la Princesa de Lamballe hacia la Reina lo que ha desconcertado a sus biógrafos que los mantiene luchando con lo que aparecen como contradicciones de su personalidad.
Por una parte, sus contemporáneos la retrataban como un lacayo de la reina sin personalidad propia. Por otra parte, como se ve en ese baile y cena que organizó a la que solo había mujeres invitadas y rehusarse a un gran baile para sus amigos, no parece haberla inquietado por la opinión de la corte y de la reina.
El Conde de Mercy-Argenteau, embajador austríaco en Francia, escribía regularmente a la Emperatriz maría Teresa de Austria, la Reina madre acerca de la negativa de la Princesa de Lamballe en dar cenas o reuniones para la Reina y el desaprovechado tiempo personal que invertía en suplicar nombramientos para sus amigos.

Más adelante, comentaba que “ la gente quedó asombrada” cuando la princesa abandonó su trabajo, viajando a Holanda durante el embarazo de la Reina.(25)
Al igual que la Duquesa de Bourbon, la Princesa de Lamballe parecía no adaptarse a la corte; tenía una personalidad independiente e intrigante. Tal fortaleza de carácter se manifestaba en un gran número de formas, además de su resistencia a someterse a las presiones de la corte.
Un ejemplo fue su actitud hacia la Superintendencia. Despertó la envidia de muchos miembros de la corte por sus deberes y elevados salarios, como el conde de Mercy- Argenteau que regularmente informaba a la Emperatriz María Teresa de todas sus demandas..
Otro de sus rasgos fue la dedicación a la superintendencia en cuanto se hizo cargo de ella. Por muchos informes, se sabe que tuvo un trabajo duro y serio en esa posición. Según Mme. Campan, lectora y primera ayuda de Cámara de la Reina, la princesa “ usualmente residía en Versalles al comienzo de su designación y dio gran importancia a la exacta ejecución de los deberes de ese oficio”. (26)
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24.Sorel, p. 113
25.Correspondance sécrète entre Marie-Thérèse et le Cte. de Mercy-Argenteau, 3 vols (Paris: Didot, 1874), 2:215.
26.Mme. Campan, Mémoires sur la vie privée de Marie Antoinette(Paris: Baudouin, 1822) 1:286.
27.M. Morizot, avocat. Tableau abrégé des espiégleries de la cour, pendant les six premiers mois de 1792, pour server de suite aux onze memoires précédens (Paris: Labour, 1792), p. 7.
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Su coraje en un incendio que se desató en medio de la noche en el Hotel de Toulouse donde ella vivía con el Duque de Penthiévre, impresionó tanto a  que al menos dos de esas personas la mencionaron en sus memorias.(28). Quedaron asombrados de que ella estuviera en el centro del desastre ordenando a la gente abandonar la casa y rehusando abandonarla hasta que la brigada de incendio arribó al lugar.

El profundo sentimiento de amistad y lealtad que los rituales masónicos enseñan se combinaban efectivamente en la personalidad de la princesa, coraje y rechazo a las presiones de la corte ayudan a clarificar su relación con la Reina, lo cual ha sido ocultado por mucho tiempo por sus biógrafos. La devoción que mostró a la Reina durante los años más violentos de la Revolución, solo se explica con esa combinación y en el contexto del cumplimiento de sus ideales masónicos.
 Insistió en permanecer con la Reina cuando todos habían abandonado a la familia real, a pesar de las advertencias de mucha gente, incluyendo la Reina de que estaba poniendo en peligro su vida al permanecer en Francia, a pesar de que ella había perdido el favor muchos años antes desde el asunto de los grandes bailes y sucumbido a las presiones de la corte.
Ella no fue un lacayo de la Reina ni quería irritarla; fue ante todo un individuo fuerte de naturaleza independiente, con coraje, sentido de lealtad y amistad en la difícil decisión de quedarse y enfrentar la horrible muerte que en efecto sufrió.
…………………………………fin parte 3.
continuará

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