domingo, 3 de marzo de 2013

RAMSAY: ¿ UN SIMPLE AVENTURERO RELIGIOSO?( Parte IV y última)

Próxima entrada de La Imprenta de Benjamín, el jueves 14 de marzo.
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es continuación:
Antiguos grabados siglo 18 y 19

Surgen entonces algunas cuestiones. P. Chevallier esboza un intento de respuesta recordando la vinculaciòn entre Ramsay y los Bouillon, que no pudo ser mas que a través de la Via de Turena, puesto que un Bouillon habia desposado a una princesa Sobieska que era “ dama de la orden de la Cruzada”, creada en Viena en 1709.
No debe olvidarse el espíritu de cruzada de los Sobiecki, que en 1682 salvaron a Viena con su victoria en Kalemberg.
Pero de los cruzados a los Templarios- debemos ser justos, Ramsay guarda silencio!- no hay mas que un paso que será dado en 1740.
Misticismo religioso mas o menos inspirado en quietismo feloniano. No hay duda que en unl plan doctrinal, el catolicismo de nuestro hombre no era perfecto y que en 1724 soportaba mal la atmòsfera romana y devota que reinaba en el entorno de los Estuardo.

Aunque es cierto que en ese momento deseaba dar a los medios pontificios y al pretendiente los principios de esa “ religión universal” extraida a la vez de Anderson y de Fenelon, no puede excluirse la idea de que la acusación de “ quietismo” no fuera ajena a la condena de 1738, una simple hipótesis que se apoya sobre ningún documento.
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En 1727 ya habìa algunas dificultades con la censura de la Sorbona en momentos de la publicacion de los Viajes de Ciro. Y su obra póstuma e inglesa, los Philosophical principles, contienen audacias teológicas aceptables a Londres pero no a París. Pero Ramsay, mas que un metafísico un poco difuso, era además un místico- lo que se asocia perfectamente a su quietismo!- y sobre todo ya hemos visto, se diferenciaba profundamente de Anderson en el sentido en que este buscaba en las Escrituras un significado oculto y esotérico.
Ciertamente, Ramsay no está solo en esa búsqueda y tendrá numerosos discípulos que darán forma a la contracara de las Luces y el prerromantisicmo. Toda la corriente que se ha convenido en denominar “ martinista”, podría reivindicarle como su padre.
Pero, ¿ y la Enciclopedia?. Es evidente que la invitaciòn no fue comprendida por la alta nobleza. Ni el Conde de Clermont ni el propio Felipe de orleans, ni el príncipe de Condé ni los Conti auspiciaron la publicaciòn de la obra y puede decirse que en su conjunto, la nobleza masónica se mantuvo a distancia. La obra esta bien hecha, pero sin la masonería.,

En la fabricación de la obra, el rol de la masonerìa fue nulo y el rol de los masones muy modesto. Se sabe sin embargo que André Francois Lebreton, editor de la obra jamás perteneciò a la Orden y que ha sido confundido con un orfebre de nombre Thomas Pierre Lebreton, quien se cuenta entre los primeros hermanos franceses, Venerable, casi seguro en 1737 y quizas un poco antes, de la logia “au Louis D¨Argent”.

Y al respecto mencionemos un divertido quiprocuo ( malentendido) de que han abusado algunos historiadores como el honesto Feuillette y especialmente A. Groussier.

No teniendo en sus manos las primeras versiones impresas del Discurso de Ramsay- después de todo no se está obligado, como si por ser un masón de Alto Grado debiera conocer el Almanaque de Cocus- estaban persuadidos, después de La Tierce, que d´Antin era el verdadero autor del discurso y el segundo, entonces era Gran Maestre del Gran Oriente, en decir en la sesión de clausura del Convento de 1927: “ en 1740, nuestro Gran Maestre, el duque de Antin invitó los francmasones a secundar la confección de la Enciclopedia”.

Hay que decir que mas tarde, sobretodo después de las publicaciones de Lantoine, Groussier se muestra mas discreto... Una vez mas, como en todo lo concerniente al siglo de las Luces y la Revolución, partidarios y adversarios de la Orden se equivocan con un “ acuerdo tocante” ( J. Baylot)
Prost, Sackleton, J. Brengues han ensayado de “contar” el número de masones entre los enciclopedistas y todos, con ciertos matices, arribaron al mismo resultado: eran una pequeña minoría los autores que pertenecían a la orden.
Según Sackleton, solamente seis (sobre 128) eran masones en actividad al momento de si colaboración en la obra. El grabador Cochin que diseña el fronstispicio, Marnezis, de Meysieulx, Perronet el fundador de la Escuela de Puentes y Caminos, el conde de Tressan y P.J. Willermoz, el médico, hermano del fundador del rito de los Caballeros Bienhechores de la Ciudad Santa.

La lista no está completa y convendría agregar a Montesquieu ( que fue masón pero el artículo es póstumo), Voltaire ( que no lo era entonces y no lo fue mas que en los tres últimos años de su vida), al Dr. Bordeu, Venel, J. Proust y un C. Duclos ( J. Brengues) que no era el academico bretón. O sea un máximo de 11.
Agréguese que escapan totalmente a la masonerìa no solo Diderot y D´Alembert, aunque fuese posible que el primero haya sido visto como candidato en la logia de “ Las Nueve Hermanas” y que
se ha afirmado que solo un “ veto” real haya prohibido su ingreso, pero también el caballero Louis de Jaucourt que fue la columna vertebral de la empresa y que ha sido con frecuencia confundido con su primo Arnail Francous, marqués de jaucourt, masón auténtico.
A la inversa, muchos masones fueron hostiles a la Enciclopedia, Palissot, el abate Desfontaines, Lefranc de Pompignan. Ya no es posible sostener con D.B. Schlegel que los enciclopedistas masones habían formado una logia secreta bajo la égida de un “ an older of Minerval Rosy Cross masonry”  (una antigua masonería rosacruz) ( observación de J. Brengues)
Por lo demás no de poco interés hacer notar que no existe el artículo “ Franc- masonería” en la edición “ princeps” de la Enciclopedia. En cambio no ocurre lo mismo en el Suplemeno y sobretodo en la reediciòn del hermano Pankouke a la víspera de la Revolución.

Fin de una leyenda, pero también fin de la creencia en un rol director de Ramsay. No se le encuentra para nada en esa Gran Obra. Por el contrario, es un agente esencial de las principales desviaciones del mundo masónico francés del siglo XVIII, aun si no fue en “stricto sensu” el inventor del “escocismo” y de los Altos Grados.
Probablemente jamás haya habido un “ Rito de Ramsay” o “ Rito de Bouillon” mencionado por diversos autores como Thory y Ragon.
No estamos en condiciones de afirmar con el solo testimonio del primero que la misiòn de Ramsay en Inglaterra hubiera sido la de predicar una “ masonerìa nueva” . (Acta latomorum, I, p.23)
Ese año ) 1728) el caballero baronet escocés ( no lo era aún) Ramsay llevó a Londres los fundamentos de una masonería nueva que hacía descender de las cruzadas y atribuía su invenciòn a Godofredo de Bouillon ( siempre esa familia Buillon). Pretendia que la logia de San Andres de Edimburgo fue el asentasmiento principal de la verdadera orden de los francmasones que descendian de los caballeros de las cruzadas. Confería tres grados, el Escocés, el Novicio y el caballero del Templo. Ramsay predicaba una reforma basada en su descubrimiento, pero se rechaza tal doctrina”.

¿Qué retener de ese relato que por diversos aspectos parece anacrónico, sino que Ramsay hablando masónicamente, se encontrò con el rechazo en Londres.? Pero en esas condiciones, ¿qué hay de su iniciación en 1730, es indiscutible?

Derrota aquí y allá. Ramsay ante la oposición de Fleury renuncia en adelante a toda actividad masónica. Se consagra a su familia y a la literatura. Si su catolicismo aparece de mas en mas dudoso, si se da crédito a las cartas que escribe a sus amigos ingleses, su fidelidad a los Estuardo parece muy firme y dos nobles escoceses, uno de los cuales, Derwentwater había sido Gran Maestre, fueron sus ejecutores testamentarios.
Por otra parte su pensamiento filosófico y religioso se precisa en un sentido mas y mas antidogmátco, lo que no le impide morir piadosamente el 6 de mayo de 1643 en Saint- Germain- en -Laye. De no haber sido por su rol masónico, ocasional pero finalmente importante, él y sus escritos habrían sido perfectamente olvidados.
Aventurero religioso, si hay algo de verdad en ese juicio de Cherel es la aventura de Ramsay errante a través de todas las confesiones del mundo cristiano franco-británico para acabar en el interior de un inevitable marco católico por el concepto de una “ religion universal”, evidentemente destinada al fracaso, como todas las tentativas de ese orden porque le faltaba la creencia en la realidad de una encarnación (necesariamente la de Cristo), fundamento indispensable a toda construcción dogmática, o religiosa.
El fracaso final sin embargo no hace dudar de la honestidad ni la seriedad del propòsito. ¿ habrá creído que la masonería podía ser el elemento motor de esa religión universal tal como piensa P. Chevallier?.
Esto, a nuestro juicio no se aclara con los textos y queda solo como posible pero sin responder a la pregunta que viene inmediatamente a la mente:
¿ Porqué Ramsay, una vez que volvió la calma y dejò de temer las persecuciones, no continuó en la masonería?. Pensamos que la respuesta a esta cuestiòn permitirá resolver eso que se denomina, quizas con un poco de exageración, “ el misterio del Caballero de Ramsay”.

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