miércoles, 8 de diciembre de 2010

MIRAR PERO NO VER. …LOS SIMBOLOS EN MASONERIA

¿Y si a alguno de los símbolos que se tomaron en préstamo, se los hubiera intencionadamente alterado para que los nuevos masones, ajenos al oficio, no pudieran saber cual era su verdadera función, uno de los  “secretos del arte”?
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Este es un trabajo que se complementa con el último publicado en esta Imprenta de Benjamín.
Su autor: el H. Victor Guerra, presidente del Círculo de Estudios del Rito Francés, Roettiers de Montaleau.

“……..que lo único que sé es que a veces nos han disfrazado tanto  la masonería que ahora tenemos todo un reto por desvelarla de tantos velos como le han colocado; en ello estamos”.

MIRAR PERO NO VER. …LOS SIMBOLOS EN MASONERIA

Lo cierto es que mucho masones se sienten herederos directos de los llamados “masones operativos” a pesar de la que historiografía masónica , nos está indicando que no somos sus herederos, ni han sido ni nuestros padres o abuelos, sino más bien primos a los cuales les hemos “hurtado” buena parte de su idiosincrasia y sus herramientas.
Planteada esta premisa, de que los especulativos” del momento tomaron del gremio de la cantería  y albañilería  lo que les apeteció, o lo que les vino bien en ese momento para el desarrollo de sus trabajos, nosotros dando un salto cualitativo hemos ido asumiendo todas las herramientas que se nos ha ido añadiendo con el paso de los lustros, sin dudar un minuto acerca de su realidad o utilidad en el gremio, ignorando que algunas de las herramientas han sido añadidas muy a posteriori en función de poder explicar algunas de las parábolas masónicas, por ejemplo la llana o trulla..

Para deshacer algunos de estos entuertos no habría que ir  más allá de contemplar detenidamente  por un lado los tapices o cuadros de logia más antiguos donde en general aparecen muy escasas herramientas, como mucho el martillo o mallete  y los cortafríos o buriles.. y poco más… 
Andando el tiempo veremos que se van acoplando otras herramientas, la prueba del tres la tenemos también acudiendo a la historia de la construcción, en ella   veremos que  los usos y épocas en que se usaban y para que se usaban determinadas herramientas que   no estaban dentro del gremio de  la cantería y la albañilería , puesto que se acoplaron más tarde…, y hay otras que son en cantería muy importantes y que no se les ha dado mucha importancia como las cuñas, u otras ajenas en parte a la cantería como el símbolo de la llave, que ha desaparecido.

Los antiguos mandiles también son una rica expresión de cómo se fueron añadiendo las
diversas herramientas y símbolos,  en general vinculados a las orientaciones filosóficas de quienes predicaron su asunción  a categoría de símbolo masónico, y no solo como nos han ido llegando,  sino como en parte,  han ido desapareciendo con la uniformidad  de los mandiles y usos.
Uno de estos elementos que está en logia y que es sumamente importante por su utilidad y desarrollo, y que pasamos sobre él y le hemos dado  todo tipo de orientaciones filosóficas, a veces de lo más peregrino, aumentando además con ello su grado de adorno: es la CUERDA, lo que se llama la Cuerda de Nudos, el Lazo de Nudos del Amor… etc.  Hasta  se le ha dado todo una simbología a los remates, esas borlas finales.

No es que esté en contra de todas estas asimilaciones que son buenas para explicar nuestro trabajo y desarrollo, pero debemos también no perder de vista su sentido original, no vaya a ser que estemos peregrinando por la bóveda celeste  filosofal e ignoremos el sentido más simple y lógico.

La cuerda de nudos  y el Cordel, es uno de los elementos más importantes de la logia, su utilidad en el arte de la cantería y la construcción es esencial, tanto es así  que sin ella poco podríamos hacer, puesto que las simples herramientas del mallete y los cinceles pues no da para construir muros, y aún así todos estos necesitan  del “cordel” y ya no hablemos de la necesidad a la  hora de los replanteos,   y de llevar lo micro a  lo macro….
Guenón habló de  este útil subiéndolo a la escala cósmica de la construcción y que además puso en relación al zodiaco a la constelación planetaria.
La cuerda de nudos es esencial en el trazado de las plantas, que generalmente se hacía mediante este tipo de cuerdas que podían tener diversas longitudes siendo lo más normal que tuvieran entre 10 y 12 metros y dividiéndose esta en 12 partes iguales.

Un ejemplo de la versatilidad de tal herramienta subida a la tipología del adorno, está en el posible replanteo del edificio:  tomamos una cuerda lo suficientemente larga  -entre diez y doce metros- y,  en ella insertamos once nudos, de tal forma que la dividimos  en doce partes iguales: 
Clavamos  una estaca  que será el ángulo x (Noroeste por ejemplo)  del edificio  y  a ella se atan los dos extremos de la cuerda, quedando así conformado el nudo Num. 12, el cual debe ser considerado, a la vez, como el primero y el último de la serie de nudos que compone la cuerda.
Tomamos la cuerda por el nudo 5 y la extendemos  en dirección Noroeste-Sureste para determinar la ubicación de la segunda estaca,  la cual pues clavaremos el nudo enlazado,  el 5.

 
Tomamos  a su vez  la cuerda por el nudo 8 y la tensamos  cuanto resulte posible hacia la izquierda, o sea en dirección Noreste, quedando así determinada la ubicación de la tercera estaca: 

Como podemos apreciar lo que hemos logrado es un perfecto triángulo rectángulo cuyos lados están en proporción 3, 4, 5, o sea tenemos un  "triángulo pitagórico", y esto sin necesidad de efectuar ningún cálculo ni medición: Alcanza con que los once nudos de la cuerda estén dispuestos a distancias iguales para obtener el resultado deseado. Y así podríamos seguir hasta conseguir el cuadrado.
Esta es una de las múltiples aplicaciones de una herramienta que si viene explicamos como que es lo que hace el mallete y el cincel, a veces se nos escapa el sentido de esa bonita cuerda que rodea nuestras logias.

Por eso expongo en  el título de la plancha MIRAR no equivale a VER

Para concluir, traigo hasta este escrito lo que planteaba un Hermano de porqué este útil tan importante sufrió dicha alteración hasta perder su esencialidad. El Hermano comentaba que  los “Especulativos” estaban empeñados en buscar rituales y el sentido de las herramientas,
Uno de los personajes de la trama, Sir Chistopher Wren decía que “el cordón”debe simbolizar la “unión entre todos los masones y no dar así ninguna pista de para que lo utilizamos nosotros…..
Tened en cuenta que la masonería de Desaguliers no debe  ser capaz de construir más que muros, aunque simbólicos. Nada de arcos, bóvedas o cúpulas. Por tanto ni cuerdas con las que trazamos los arcos. “
 En cuanto al “pole” (vara) con el que nuestros antepasados marcaban las longitudes, anchuras y alturas,[en si mismo era una unidad que tenía unas cuatro yardas] podemos enmascararlo como el Bastón  del Maestro de Ceremonias….. Podemos recortarlo para hacerlo más manejable.. las herramientas iban encajando en una disposición que aunque las mantenía en la decoración de la logia, ocultaba su utilización, al menos para aquellos que nunca habían ejercido el oficio..
……

domingo, 5 de diciembre de 2010

El Cable-Tow y el simbolismo de la cuerda.

Es un accesorio casi de propiedad exclusiva en los rituales anglosajones, pero a veces en otros ritos se lo toma en préstamo sin saber muy bien que se quiere significar. Aquí algunas referencias de distintas fuentes referidas a cables y cuerdas en el simbolismo masónico.

1. El cable de remolque y el compromiso iniciático.
Publicado en  la revista “La Lettre G” n° 13,  http://www.laletterag.org
Título original: Le cable –tow et l´engagement initiatique.
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 El símbolo del Cable-Tow (o Cable de remolque), parece ser propio de la masonería inglesa.
En el manuscrito Dumfries num.4 se encuentra este intercambio de preguntas y respuestas:
P. ¿Cuál es la longitud de vuestro cable (the lenght of your cable-tow)?
  R. Es también el largo que hay desde mi ombligo hasta el mas corto de mis cabellos.
P. ¿Cuál es la razón?
R. Porque todos los secretos están allí encerrados.
Hay quien dice que es un símbolo propio de la masonería operativa y totalmente olvidado por la especulativa pero se  pueden encontrar rastros muy reconocibles en los rituales usados en la actualidad, en idioma inglés.
En el Rito de Emulación, dentro de la Promesa (u Obligación) solemne del Maestro Masón,, el candidato se compromete:
Me comprometo además) a responder y obedecer a todos los signos y llamadas regulares que me sean enviadas por una Logia de Maestros Masones, si están en la medida de mis medios.(… )”.
Pero en el original inglés, la expresión es el condicional: “if within the lenght of my cable-tow”, literalmente  “si está dentro del largo de mi cable-tow”, o según ciertos rituales: “si está dentro del alcance de mi cable de remolque”.

Nota del T: Aquí está en su idioma original:
"Further, that I will acknowledge and obey all due signs and summonses sent to me from a Master Masons' Lodge, or given me by a brother of that Degree, if within the length of my cable-tow. (del Duncan masonic ritual)

Por otra parte, en la Obligación solemne del Aprendiz Francmasón, el castigo siempre es.. “tener… la lengua……. y enterrada en las arenas del mar con la marea baja a un cable de la costa (a cable´s lenght from the shore) donde el flujo y reflujo se hagan sentir dos veces cada veinticuatro horas”.
En los tres textos citados, esta el asunto de la longitud de un cable, y los límites entre los cuales está ese largo, asociados al tema del secreto, de la preservación del secreto, y de la asociación a los principios de la Orden masónica. También el término Cable-Tow presenta fonéticamente un doble sentido que evoca (por asimilación al árabe qabeltu) el enlace iniciático, de suerte que expresa, puede decirse, “un vínculo en todo el sentido de la palabra” (1); ese “vínculo” evoca el intercambio de palabras que se hallan en los rituales, y de allí eso de que “el lazo que nos une” es “un secreto” y ese secreto  es la francmasonería.

 EL CABLE-TOW, LA TOW-LINE  Y LA LLAVE DE LA LOGIA
Como lo indica Jean-Pierre Berger(2), la fórmula “is within the lenght of my Cable-Tow”, se acerca al intercambio de palabras que aparece en un manuscrito irlandés del Trinity College de Dublin: ..
¿Dónde guardáis la llave de vuestra Logia?
  Dentro de una caja de hueso, a un pie y medio de la puerta de la Logia.
  ¿Qué distancia hay entre el cable y el ancla?
  El mismo que de la lengua al corazón.

 El símbolo de la “llave de la Logia”, a veces asociada a la cuerda (tow-line), de la cual se suspende, se encuentra  “en la mayor parte de los antiguos catecismos masónicos” (3).
*En el manuscrito Dumfries Num.4 está la misma pregunta, cuya respuesta es:
con una cuerda alrededor del cuello”.
*En el Edimburgh Register House, la llave se halla:”bajo mi hígado donde se esconden todos los secretos de mi corazón”, otra ubicación se da a veces: “dentro de una caja de hueso”.
*En el manuscrito Sloane Num 3329, se identifica con la “lengua de buena fama”(como en la primera de las “Lectures de Emulation”, donde se dice que está suspendida “por el hilo de la vida en el pasaje de la palabra entre lo gutural y lo pectoral”.

*En “Masonry Dissected”, catecismo de primer grado:
“¿Dónde conserváis vuestros secretos?
-En mi seno izquierdo.
¿Tenéis una llave para tales secretos?
-Sí.
¿Dónde la tenéis?
En una caja de hueso que no se abre ni se cierra sino con una llave de marfil.
¿Pende o está apoyada?
Pende.
¿De qué metal es?
De ningún metal, pero es una lengua de renombre(...)

Según un comentario de Denys Roman(4) el largo (9 pulgadas o una cuarta) de la Tow-Line, la “cuerda” de la cual está suspendida esa “llave”,una “lengua de buen renombre”, es:
a.       la distancia entre los extremos respectivos del pulgar y el auricular cuando los dedos son estirados al máximo ( que es el caso de hacer el signo de horror y el gran signo real)
b.       la distancia  entre la raíz de la lengua y la coronilla de la cabeza.

NOTAS.
1). R. Guénon, La GrandeTriade,
cap. II, p. 28, nota 9. 2).Manuscrito Dumfries n° 4,  en
«Le Symbolisme», n° 377, Octubre-diciembre 1966, p. 55, nota 67.
3). 3 Id., ibid., pp. 52-53, nota 52. 4).  D. Roman, «Lumières sur la Franc-Maçonnerie des anciens
jours», repris dans Réflexions d’un chrétien sur la Franc-Maçonnerie, cap. VIII.


2. De M.Q. Magazine., julio de 2007.
El ritual masónico emplea solo unas 23 palabras para referirse al Cable- Tow, o a la Cuerda en la breve explicación dada al candidato durante la ceremonia de iniciación.
¿Qué puede entonces escribirse acerca del tema como para justificar un artículo?
Esta es una de las cosas fascinantes de la investigación en masonería; para ahondar un tema solo se tiene alguna referencia en el ritual, y esto crea un desafío, y una oportunidad para un avance en el conocimiento masónico.
En algunas logias, de las cuerdas penden estandartes, y aún joyas, donde el mejor ejemplo es la plomada (Plumb Line) y a veces se tiene una para atar el mandil.
El Cuadro de Dibujos del Segundo grado, presenta en algunas jurisdicciones, una gavilla de trigo suspendida de una cuerda a orillas del río Jordán y cerca de una cascada.
El proceso operativo de construcción al levantar muros de sillería empleaba, con seguridad, cuerdas como parte de la operación de elevar el material. Pero no aparece mención alguna a esto. Así, en el Primer Grado, el Cuadro de Dibujos describe al Lewis:
“… la palabra Lewis denota la resistencia de ciertas piezas de metal en forma de cola de paloma introducidas en la piedra que en combinación con algún medio mecánico de potencia, tal como un conjunto de poleas, hacía que el masón operativo pudiera elevar grandes pesos a buena altura, con mínimo esfuerzo”
Pero de la cuerda, ni una palabra.
Esto es desconcertante, porque hay un verdadero simbolismo masónico en el método de fabricar una cuerda, el proceso de enroscar varias fibras conjuntamente para hacer una cuerda resistente y casi imposible de romper..El entretejido de muchos hilos, que son cada uno débiles por sí mismos, para formar uno solo resistente es el símbolo de una verdad fundamental que se remonta a la antigüedad y fue reverenciado por el Oficio entero, como que el empeño del esfuerzo de los hermanos en conjunto a un propósito común, se multiplica por la resistencia de millones.
En el ritual no aparece ninguna referencia bíblica- pero hay una alusión en el Eclesiastés, Cap 4., vers. 12:
“Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán pues la cuerda de tres dobleces no se rompe de cualquier forma”.
También del mismo Capitulo 12 (usado en muchas logias como plegaria del Tercer Grado) hay una referencia al “cordón de plata”, aludiendo a la espina dorsal, la que al romperse provoca la muerte. Algunas de esas conexiones bíblicas están allí para recordarnos la primera y fundamental verdad que enseña la iniciación cuando el desamparo y la dependencia de un hermano nos enseña que la humanidad se formó dependiendo unos de otros para mutua protección y seguridad.
Edmund Burke escribió acerca de la historia del Parlamento:
..”El Rey y sus súbditos fieles; Las Cámaras del Parlamento de este reino- La triple Cuerda que ningún hombre puede romper”.
Desde la más antigua civilización el hombre combatió a la naturaleza. La cuerda le sirvió para domesticar a los animales y poder controlarlos. Y eso sucedió por tanto, no mucho antes que el material tomara un sentido moral con significados simbólicos.
3. Otra referencia al Cable, pero en la masonería del Real Arco.
* Extraído de Freemason´s Book of the Royal Arch, de Bernard Jones:
Y se refiere a los brindis celebrados en Wakefield, Yorkshire, en 1769, en una logia de los Antiguos que practicaba el Real Arco, y entre otros se ofreció uno por “Aquel que primero sacudió su cable”.
Dice el autor:
“…..Muchos de estos brindis Wakefield más o menos se explican por sí mismos, pero algunos de ellos sólo se pueden aplicar a la masonería R.A. de Irlanda. En los primeros rituales de Irlanda se ponía mucho énfasis sobre el Cable de la Amistad y el Cordón de Amor, y uno de los brindis anteriores sugiere ya sea un préstamo de Irlanda o alguna afinidad natural con el trabajo de ese país.
En cuanto al brindis por “el que primero sacudió el Cable," hay que decir que en la ceremonia de Irlanda, que es mucho más realista en algunos aspectos que  la inglesa, un cable actúa como cuerda de salvamento y es un medio de advertir desde la cámara subterránea a los obreros de más arriba, de cuya atención depende el cuidado del bienestar de su compañero dentro de la bóveda.”
Nota del T. En la leyenda del Real Arco se desciende a una bóveda subterránea.
Una carta escrita a Richard Armitage Linnecar en la Navidad de 1776 contiene este pasaje:
Estoy feliz deseando a usted y a la Logia  todo el contento que puedan disfrutar, y  me agasajo a mí mismo con una copa extraordinaria para todos los brindis, que  he de beber con placer especial, por todos los Viajeros en el Desierto que han tenido el honor de sentarse en la Silla de la Amistad y de ser presentados con la Cuerda de Amor”.
Las frases en esta carta parecen indicar que en el curso de la Exaltación (al Real Arco), el candidato estaba sentado en una Silla especial y se había puesto en sus manos una cuerda o algo emblemático de la Cuerda de Amor. Esta conclusión se apoya en el hecho
de que en una reunión de Capítulo en 1809, treinta años más tarde, el Compañero Wice presentó al Primer Principal, para su uso en el Capítulo Wakefield
"un muy manuable Cordón de Amistad en  seda que se recibió con gratitud como muestra de fraternidad".

miércoles, 1 de diciembre de 2010

ROBERT DE MORAY: LA PRIMERA INICIACIÓN DOCUMENTADA EN INGLATERRA.

No se trata del primer no operativo iniciado, sino de la primera iniciación documentada de un no operativo en suelo inglés.
Pero ese no operativo fue el fundador y primer presidente de la Royal Society de Londres,  la posible cuna de la masonería especulativa.
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Se encuentra en:
Grand Lodge of British Columbia and Yukon.
http://www.freemasonry.bcy.ca/texts/moray_r.html
Título original: The first recorded initiation in England.
Publicado originalmente por Dudley Wright en "The Builder",. 1921.
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At Neucastell the 20 day off May, 1641. The quilk day ane
serten nomber off Mester and others being lafule
conveined, doeth admit Mr the Right Honerabell Mr Robert
Moray, General quarter Mr to the Armie of Scotlan, and
the same bing aproven be the hell Mester off the Mesone
of the Log off Edenroth, quherto they heaue set to ther
handes or markes. A. Hamilton, R. Moray, Johne Mylln.
James Hamilton.

Que se puede traducir aproximadamente como:

En Newcastle, el dia 20 de mayo de 1641. En dicho día
cierto número de Maestros y otros según lo convenido,
 admitieron al Muy Honorable Mr. Robert Moray,
 del Cuartel General del Ejercito de Escocia
y aprobado por el Maestro de los masones
 de la logia de Edenroth, quien puso en sus manos algunas marcas.
Y firman:  A.Hamilton, R.Moray, Johne Mylln, James Hamilton.
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Así comienza la entrada de la primera iniciación masónica comprobada y documentada  en suelo inglés dentro de la Masonería Especulativa.
Es el registro de la iniciación de uno de los más destacados hombres de su tiempo.
Su nombre, según escritos que no le son propios pues siempre firmó como R .Moray, se lo escribe indistintamente como Moray, Murria y Murrey y una confusión singular ocurrió en la edición Standard del Evelyn´s Diary, donde las entradas aparecen como Murria, en tanto que en la Correspondencia la única carta que aparece como Moray, está por supuesto firmada correctamente, con el resultado de que ambas formas aparecen en el General Index.
En los Registros de Chester , en Westminster es descripto como un hijo de Sir Robert Moray de Craigie con una hija de George Halket de Pitferran, pero la History of the Landed Gentry, de Burke y otros autorizados trabajos de referencia, afirman que era hijo de Sir Mungo Murray, lo que indudablemente es lo correcto.
 Retrato de Sir Robert de Moray
Sir Robert Moray era descendiente de una antigua y noble familia escocesa de las Highland (Tierras Altas).
Fue educado en parte en la Universidad de St. Andrews y en parte en Francia, país donde tuvo empleo asegurado como militar bajo el rey Luis XIII.
Habíase ganado un gran favor con el Cardenal Richelieu, a tal grado que los historiadores franceses han remarcado que pocos extranjeros habían sido tenidos en tan alta estima por el gran ministro.
Es explicable así, que a través de la influencia del todopoderoso Cardenal y estadista, Moray haya alcanzado el rango de Coronel en el ejército francés.
Sin embargo, cuando las dificultades de Carlos I se incrementaron, Moray regresó a Escocia y fue designado General de Artillería cuando los Presbiterianos primero crearon y luego sostuvieron su gobierno.
Estaba a cargo del ejército escocés en Newcastle para la época de su iniciación, la que tuvo lugar dos meses antes que la ciudad fuera evacuada por los soldados. Moray fue hecho caballero en Oxford ,el 10 de enero de 1643, por Carlos I.
Moray estaba además en buenos términos con el cardenal Mazarino y luchó con su regimiento en Alemania, y en 1645 fue tomado como prisionero de guerra en Baviera.
A la vez fue designado Coronel del regimiento de Escocia sucediendo a James Campbell, Conde de Irving, y fue nominado por los escoceses como enviado secreto para negociar un tratado en tre Francia y Escocia, por el cual se proponía restaurar a Carlos I.
Su liberación de Baviera fue concedida y retornó a Inglaterra. En diciembre de 1646, cuando Carlos I estaba con el regimiento escocés en Newcastle, Moray preparó un esquema para que el rey escapara. Así, William Moray, mas tarde Conde de Dysert, proveyó de una embarcación En Tynemouth, con la cual Sir Robert Moray conduciría al rey que iría con un disfraz.
El rey se puso el disfraz y aún bajó las escaleras con Sir Robert, pero temiendo que no pudieran pasar por todos los guardias sin ser descubierto y juzgando esto altamente indecoroso, dice Burnet, tomó una decisión y regresó.
Luego del ascenso de Carlos II al trono de Escocia, Moray, en mayo de 1651 fue designado como Justice-Clerk (Secretario de Justicia), un puesto que estaba vacante desde la destitución de Sir John Hamilton en 1649. Pocos dias después, se lo honró como consejero privado, y, el mes siguiente ya era Lord of Session, aunque jamás había oficiado de juez.
Todos sus nombramientos, eran, sin embargo meramente nominales, con el propósito de asegurar su apoyo al gobierno, especialmente si era cierto, como afirma Word, que era afecto al presbiterianismo.
Su tío, el Rev. John Moray fue en su momento un gran oponente a los obispos y había sufrido mucho por tal opinión.
Sin embargo, en la Restauración, Sir Robert Moray fue confirmado como Justice-Clerk y Lord of Session, además de ser uno de los Lords auditores de Hacienda.
 Cetro del Presidente de la Sociedad.

La Royal Society puede decirse que fue fundada por Moray: sin duda el resultado de sus sugerencias, y el Obispo Burnet dijo que mientras vivió fue la vida y el alma de la Royal Society.
Una cuestión  aparece frecuentemente al afirmar muchos escritores  que Moray fue el primer presidente de la Royal Society cuando el nombre del Vizconde Lord Brouncker aparece en ese puesto en la nómina.
Moray fue el único presidente de la Sociedad desde su primer reunión formal el 28 de noviembre de 1660 hasta la incorporación el 15 de julio de 1662, con la excepción de un mes desde el 14 de mayo al 11 de junio de 1662, en cuyo periodo el Dr. Wilkins ocupó ese honorable puesto, aunque en una carta en latín dirigida a M. de Monmort, presidente de la Academia de París con fecha del 22 de julio de 1661, lo llama   Societatis ad Tempe Praeses.*

*Nota del T.  Justamente significa Presidente temporal de la Sociedad.

No es mucho decir que a través de su influencia es que se obtuvo la Carta de incorporación.
El fue quien llevó el mensaje de Carlos II con que su Majestad aprobó los objetivos de la Sociedad estimulándola, actuando en adelante como órgano de comunicación entre el rey y la Sociedad
Moray, además fue el primer móvil en la redacción de los estatutos y reglamentos.

 Actual entrada a la Royal Society en Londres

Word, el bien conocido historiador de Oxford, afirma que era un hombre sencillo que aborrecía a las mujeres, pero aquí hay un error, pues se casó con la Honorable Sophía Lindsay, hija mayor del primer conde de Balcarres, quien murió sin testar en Edimburgo y fue sepultado en Balcarres el 11 de enero de 1653.
Si la hija heredó lo gustos y aficiones de su padre, el matrimonio debe haber sido feliz, puesto que esta registrado que Sir David Lindsay, el primer Conde de Balcarres llevaba una vida privada sin ambición, erudito y que tenía la mayor colección de libros de su tiempo a la vez que era un químico dedicado.
En la biblioteca de Balcarres hay unos diez volúmenes escritos de su propia mano acerca del fascinante tema de la piedra filosofal.
Había sido ascendido a la nobleza en ocasión de la visita de Carlos I a Escocia en junio de 1633.
Después de la muerte de su esposa, que al parecer le afecto grandemente, Moray vivió lejos de las reuniones filosóficas, en una existencia de ermitaño.
En su correspondencia con Kincardin, durante ese año (1658) describe los experimentos químicos que estaba realizando a gran escala.
En una época cuando vivió en Maastricht contaba con dos habitaciones, cocina y bodega y una de ellas la convirtió en laboratorio donde pasaba sus días en perfecto contento.
Nunca verás una tienda tal como mi laboratorio, escribió, así que tengo un nombre para eso: trabajo”.
Constantemente habla de sus labores químicas con el lenguaje de un entusiasta:
“..Es algo importante que se me permita tales volúmenes en la cantidad de mis operaciones químicas. Tengo siete alambiques en estos dos días con un fuego, mayormente con bayas de enebro, otros con agua, algunos con vinagre y otros secos”.

Moray era naturalmente de una disposición reservada. Durante una parte de su vida fue llamado a ocupar prominentes posiciones, pero jamás quiso brillar y cuidó mucho de evitar la arena política.
Sus libros, laboratorios y retortas químicas, su música, investigaciones medicas y mecánicas y sus amistades filosóficas eran para él mucho mas que lo que impacientemente llamaba política.
Estaba más feliz y mas que satisfecho con ser el Presidente de la Royal Society que Diputado Secretario para Escocia o Lord of Commision, ni Consejero privado.
Hay pocas personalidades en la historia y en especial entre quienes se han comprometido en tareas difíciles y peligrosas como las diplomáticas que sean tan generalmente reverenciados como lo fue Sir Robert Moray.
Birch, uno de los historiadores de la Royal Society, lo describe como siendo universalmente amado, estimado y reverenciado por su piedad, invirtiendo horas del día en la dedicación al ejercito y los tribunales.
Tuvo una ecuanimidad de carácter que nada podía alterar, y en la práctica era un estoico con un tinte de uno de los principios de esa secta: la persuasión de los decretos absolutos.
Un amor difuso a la humanidad y el deleite en cada ocasión de hacer un bien, lo que efectuaba con gran celo y discreción.

Su comprensión era superior a la de los hombres corrientes. Estaba considerablemente avanzado en matemáticas y destacadamente en historia natural.
No es Birch el único que aprecia su carácter. El Obispo Burnet, un historiador de alto rango, lo ubicaba entre los mas sabios y digno de su época; y en otra ocasión escribe: “Mi mas grande satisfacción es estar en deuda con él, mas que con cualquier otro hombre, excepto mi padre”.
Para Evelyn fue un confiable y excelente amigo; Sheldon, Obispo de Cartenbury estaba absolutamente ganado por su encanto y forma personal.
Pepys se refiere a él como al más excelente hombre de razón y erudición, que comprendía la doctrina de la música y era capaz de hablar acerca de todas las cosas con acierto. Mientras su soberano y amigo personal el Rey Carlos II, lacónicamente dio expresión a su independencia de carácter al afirmar que Moray era cabeza de su iglesia personal.
Un escritor de la Scottish Review de enero de 1885, decía:
“Al hermoso y destacable carácter de Robert Moray debe hacérsele justicia.
Pocos hombres de personalidad tan fuerte y decidida han dejado tan pocas huellas en los documentos públicos de su tiempo: excepto en unas pocas cartas del Consejo Privado, su firma no aparece jamás. Un escritor de la Biographica Británica afirma que su carácter general era el mas excelente posible. Fue amado y estimado por los hombres de todos los partidos y condiciones.
Pero tales expresiones de opinión se encuentran con algunas excepciones.
¿Puede un hombre ubicado en una posición de responsabilidad e influencia no encontrar enemigos?.”
Desde 1660 a 1670 le influencia de Moray afectó el curso entero del gobierno escocés, y
Mientras guiaba y controlaba, recibió el apoyo de Lauderlade contra las camarillas que se formaron para destituirlo.
Así es que Sharp, Alexander Burnet y otros apóstoles de la represión llegaron a considerarlo como un enemigo al que debían temer, y uno, Lord Glencairn hizo un intento de arruinarle.
Una carta pretendidamente hallada en Antwerp, pasa por ser escrita por él a un tal William Murray, un joven que había azotado anteriormente al rey Carlos I.
La carta daba un informe de un plan que se alegaba haber sido ideado por Moray para asesinar al rey y que pondría en ejecución ese William Murray.
Sir Robert fue acusado y puesto bajo arresto y el rumor ampliamente esparcido de que había intentado matar al rey, pero, dice Burnet, el historiador, en esta ocasión Sir Robert practicó de la manera mas eminente su verdadera filosofía cristiana sin demostrar mas que una nube en su comportamiento.
Era en la compañía de hombres tales como Andrew Marvell, John Evelyn y Robert Moray, que Carlos II, amaba pasar su tiempo y su contento no era, como se ha afirmado, el mezclarse con los tipos menos nobles de la humanidad.
Word era de la opinión que el grado de intimidad existente entre Carlos II y Robert de Moray era probablemente más filosófico que político, pues fue comisionado por Carlos II para los procesos químicos y como conductor de su laboratorio.

Birch dice que fue Moray quien primero interesó al soberano en los temas filosóficos.
Carlos II era un asiduo visitante al laboratorio de Whitehall, donde aunque era lugar de trabajo nominal de Moray, este trabajaba en realidad por y en representación del rey.
Y puede ser cierta la opinión, muchas veces expresada, de que Carlos II fue un iniciado  de la realeza en la antigua y honorable orden conocida como de los Freemasons.
En cualquier caso, asumiendo, lo cual es muy incierto e improbable, que Sir Robert Moray fuese el primer no- operativo iniciado en los misterios del Oficio en Inglaterra, la Francmasonería no tiene razones en avergonzarse cuando se contempla donde fue tallada la piedra.
Moray fue el amigo y benefactor del bien conocido místico Thomas Vaugham, quien, al decir de Word, “ se estableció en Londres bajo la protección y al patrocinio de ese notable químico, Sir Robert Murray o Moray, Caballero, Secretario de Estado para el Reino de Escocia.
Para la época de la peste, Vaugham acompañó a Moray a Oxford y  esté permaneció con Vaugham al momento de su muerte. Vaugham fue sepultado en la iglesia de Alsbury o Oldbury, unas ocho millas de la universidad, por encargo y cuidado del dicho Sir Robert Moray.”  Esto fue en 1673, muy poco antes de su propia muerte y unas pocas horas después que informara a Word del fallecimiento de Vaugham.
La vida de Moray terminó de una manera muy brusca. Ocurrió el 4 de julio de 1673, y Burnet, registrando el evento escribe:
 ..” cuanto he perdido en esta coyuntura crítica, habiendo sido privado del mas verdadero y confiable de los amigos que he tenido jamás; y así digo que estaré en peligro de cometer grandes errores al faltarme un monitor semejante”…

Con fecha del 6 de julio de 1673, Evelyn escribe en su diario:” esta tarde fui al funeral de mi querido y excelente amigo, ese buen hombre y cumplido gentleman, Sir Robert Murray, Secretario de Escocia. Fue sepultado por orden de Su majestad en la Abadia de Westminster “y agrega en una nota al pie:
“Se deleitaba con cada ocasión de hacer el bien. Tenía un genio y un comprensión superior. Moray no solo fue enterrado en la Abadía de Westminster por expresa olrden del Rey, sino también a expensas del mismo.”
Su tumba se halla por la puerta de la sacristía, cercana a la de Sir William Davenant, en una ocasión premiado por el rey; su nombre aparece en el registro como Sir Robert Murray.
Su memoria perdura con John Evelyn, pues seis años después, para el 11 de julio de 1679, en un escrito al Dr. Beale, dice refiriendose a la Royal Society:
“Sabeis qué Pilares hemos perdido, Palmer (Dudley Palmer, muerto en 1666, uno del primer Consejo, con Moray de la Royal Society), Moray, Chester ( Dr. John Wilkins, Obispo de Chester), Oldemburg, etc.”
Evelyn frecuentemente menciona a Moray en su Diario, como puede verse en las siguie tes entradas:
 9 de marzo de 1661: “Fuimos con ese excelente persona y filósofo, Sir Robert Murray a visitar a Mr Boyle en Chelsea, y vimos diversos efectos acerca del peso del aire.”
:9 de mayo de 1661:.  “en lo de Sir Robert Murray, donde me encontré al Dr. Wallis, profesor de Geometría de Oxford, con quien Sir Robert Murray tráto de varios aspectos matemáticos.”.
22 de agosto de 1662: ( el día después que Evelyn asumiera como uno de los Consejeros de la Royal Society), cené con MyLord Brouncker y Sir Robert Murray.
25 de enero de 1665: “ Esa noche encontrándome en Whitehall, en la Sala de Estar, vino a mí Su Majestad y me agradeció por la publicación de El Misterio del Jesuitismo, que según me dijo llevaba en su bolsillo, para leerlo, expresándome su apoyo, de todo lo cual quedé no poco maravillado: supongo que Sir Robert Murray se lo había dado”.
19 de julio de 1670. “ Acompañé a mi digno amigo, ese excelente hombre, Sir Robert Murray, con Mr. Slingsby, Maestro de Moneda, para ver el último asiento y estado de  bienes de Barrow Green en Cambridgeshire”.

Word recordando la desaparición de Moray, escribe:
“Tuvo la atención del rey como otras personas y fue infatigable en sus compromisos.
....Fue un renombrado químico, un gran patrono de los Rosacruces y un excelente matemático”. Sus diversas comunicaciones de experimentos, que se encuentran en las Philophical Transactions (de la Royal Society, referidas al fenómeno de las mareas) le muestran como un hombre versado en la filosofía experimental.

Moray y la masonería:
Después de su iniciación en el Oficio, hay un solo registro de asistencia a una reunión de la Logia de Edimburgo, el 27 de julio de 1647, en ocasión de la admisión de William Maxwell, doctor off Fisick  ordinate to his Majéstie hines, cuando firmó al acta de la reunión. En su correspondencia, sin embargo usaba con frecuencia su marca masónica ( una estrella de cinco puntas), en especial en la correspondencia con Lauderlade, que ha sido reproducida en los Lauderlade papers sin comentario alguno, mas allá de la mera afirmación de que Moray frecuentemente usaba su marca masónica cuando se refería a sí mismo o a algún asunto importante para comunicar.
Si eso hubiera sido un acontecimiento in usual en la correspondencia de ese dia, se podría pensar que hubiera aparecido alguna referencia de tal incidente.
Una historia interesante podría ser tejida alrededor de Moray y su círculo, pues los hombres que lo componían son todos familiares a los estudiosos de la historia del Oficio.
Hombres tales como Wren, Ashmole, Brouncker y otros, todos han sido acreditados como iniciados en la francmasonería.
El nombre de Moray junto al de Christopher Wren, aparece en muchas páginas del Diario de la Sociedad .

Puede también ser de interés, aunque no se haya dicho- comparar las constituciones de la Royal Society con la de la Orden masónica.
Sprat, el primer historiador de la Royal Society, dice que se admitía libremente a hombres de diferentes religiones, países y profesiones.
Estaban obligados a hacerlo o se enfrentarían a sus propias declaraciones
Abiertamente profesaban no apoyar los fundamentos de una filosofía inglesa, escocesa, irlandesa, papista o protestante, sino una filosofia de la humanidad.
Los miembros eran elegidos por balotas, propuestos en una reunion y votados en otra.
Los deberes del Presidente eran de llamar y disolver las reuniones, proponer los temas para discusión o experimentos, regular los informes, cambiar las investigaciones de un tema a otro, admitir a los miembros elegidos.
El Presidente, en su instalación prestaba un juramento como el siguiente:
“… prometo desempeñarme fiel y honestamente en todo aquello para lo que se me ha designado, como Presidente de la Royal Society of London for Improving Natural Knowledge. Así Dios me ayude.”
Podrán deducirse mas cosas de esta declaración, pero sin dudar debe admitirse que ninguno  buscó mas entre las comprendidas en el estudio de las artes y ciencias liberales que el hermano Sir Robert Moray, el primer masón conocido como iniciado en el Arte de la Francmasonería en suelo inglés.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Acerca del mandil ritual de los francmasones.

Este trabajo cuenta con autorización de su autor el H. Ludovic Marcos, Conservador del Museo de la Francmasonería, GODF, Paris,  para ser publicado en el Blog Rito Francés.
Debido a ciertos inconvenientes, tal presentación fue momentaneamente postergada pero a fin de no privar a los HH. de su lectura, se publica hoy en esta Imprenta de Benjamín, blog igualmente asociado al   Círculo de Estudios de Rito Francés Roettier de Montaleau.
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Título  original : « A propos du tablier rituel des francs-maçons ». Con fecha de noviembre de 2007.
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El mandil que los francmasones llevan en sus ceremonias rituales, constituye una característica propia y original de la institución. La francmasonería es la única estructura que a partir de las prácticas y representaciones de un oficio, en este caso el tan prestigioso de la piedra en su tiempo, ha dado paso a una filosofía del hombre.
Es igualmente la única forma de sociabilidad profana donde los usos implican hasta un cierto punto a la gestualidad y el cuerpo y que en consecuencia, o por lo tanto, se basa en un lenguaje simbólico.
Es dentro de ese contexto que debe apreciarse la realidad y el significado  para los francmasones de este elemento vestimentario que cubre el bajo vientre y se abre a una serie de interrogantes e interpretaciones.

Tales particularidades y la discreción que le rodea alimenta las especulaciones acerca de las prácticas, calificadas por lo menos de ridículas sino de sulfurosas.
Esto es suficiente en todo caso, para detenerse y considerar la elección de un punto de vista histórico y antropológico que demanda evidentemente saber de que tipo de mandil se trata.
Hay que comenzar por recordar que la masonería se deriva de la transformación en el siglo 17 de las antiguas estructuras corporativas denominadas como francmasonería operativa.
Diversas necesidades impulsaron originalmente a los miembros de esa aristocracia de oficio a llevar al mutualismo gran parte de sus actividades, para proteger un aprendizaje y un imaginario simbólico.
La novedosa forma de la francmasonería, llamada especulativa, que aparece al principio del siglo 18, conservó el marco y las marcas de origen como signo de pertenencia y material de reempleo, puestos al servicio de una sociabilidad fraternal al invocar en especial a las nociones de libertad y de igualdad en sus nuevos términos y profesando un deísmo no dogmático.
Aunque se mantenía en el modo y la apariencia de una sociedad de diversión, festiva, esa nueva sociabilidad apartándose de las potenciales polémicas con el órden establecido, fomentará o acompañará en muchos paises, y en especial en Francia, al movimiento que en Occidente elevó el estatus de la persona, desde la sumisión a la ciudadanía.
Desde entonces la masonería sigue ligada a sus orígenes, manteniendo una cultura operativa en su aspecto de parodia, en tanto que vive un presente de fraternidad humanística. El mandil es a la vez la marca de ese orígen y de tal continuidad y es significativo de un compromiso de trabajo en tanto que modo,de realización personal y social, ayudando a asegurar el atrincheramiento y la cohesión del grupo.
Históricamente, ese mandil ha sido el punto de reencuentro entre la antigua cultura operativa y la especulacion, fechable hacia el siglo 17 y referida al Templo de Salomón.
Los mandiles originalmente, eran sin duda un elemento de la vestimenta del oficio destinado a protegerse de los cortes y astillas de las herramientas. Lleva así el orgullo y el reconocimiento corporativo y confraternal. Los miembros de las logias operativas conservaban sobre sí ese mandil en sus ceremonias, al conducir a los nuevos hermanos en las recepciones, incluyendo en ocasiones a unos pocos miembros que llamaban «  aceptados » - no manuales-  quienes eran recibidos a título de honorario y a quienes se les podía transmitir el Signo, el Pase y la Palabra del Masón. Fue así que ese cubrirse con el mandil grande y de cuero fuera adoptado naturalmente en las logias especulativas.
No existía diferencia alguna entre el mandil que llevaban los Aprendices y el de los Compañeros de Oficio: se trataba de una gran pieza de cuero flexible y suave, de color claro, que parece se extraía de la garganta de un cordero lo que explicaría la existencia de una « baveta » correspondiente a la parte del animal debajo de la boca.

Los miembros de los Talleres (como a menudo los masones describen a sus logias) que se desarrollaron rápidamente en Europa hacia los años 1720 y 30, practicaban desde el principio un simulacro de oficio.
Desde entonces se reúnen alrededor de una representación arquetípica del Templo de Salomón en el sitio de la construcción, lo que tiene una importancia capital para comprender lo que sigue.
En efecto, este emblema, trazado a la tiza, pintado, bordado, les daba la ocasión de mostrar las piedras, herramientas marcas y figuras geométricas del Oficio, ubicadas dentro de un contexto original, que era como decir : allí se reunió la primera logia, la logia madre de todas las logias durante la construcción del edificio. Hoy día la francmasonería está en el año 6007 en función de ese orígen presunto.
La evocación del Templo en construcción  tenía una tonalidad universalista que se sentía investida de una misión pacificadora novedosa para aquellos tiempos, a diferencia de otra que retenía la visión de un Templo universal  aún no concluído. Era una revolución filosófica.

Sin embargo, esa imágen sobre el piso, comprendía los signos, con un sentido y un uso ritual claro, ordenados en función de un eje orientado partiendo de dos columnas en Occidente llamadas J y B, citadas en las Escrituras, a las que se le superponen granadas ; tres pequeñas ventanas de barrotes, un damero negro y blanco llamado Pavimento Mosaico, además de diversas herramientas y sobretodo por la visión de un Delta- un triángulo- radiante en el Oriente, todo insertado en una cosmogonía elemental, con la Luna y el Sol,  y a veces las nubes y el cielo estrellado.

Las reuniones de los francmasones especulativos ahora consistía en situarse alrededor de esta representación, de esta imaginería, llamada Tapiz o Tabla de Logia. De allí proviene el nombre que se usa hoy en día, el de  «tenida » para calificar eso.
Se trataba entonces, originalmente, de un acto conmemorativo, rápido, edificante y en fin, reflexivo, a partir de la observación y del comentario en la tradición del « ars memoria »  medieval o del « art of memory » inglés.
Alrededor del Tapiz se organiza el espacio, se ejecuta una circulación dextrógira, se perpetúan los juegos de preguntas-respuestas codificadas como modos de reconocimiento (llamadas retejados), las ceremonias de iniciación y prestación de juramentos, y tendrán su lugar los sitiales, candelabros y el  mobiliario.
Finalmente, cuando los locales se hicieron permanentes, los grupos mejor instituídos y las ceremonias mas largas, los elementos representados sobre el tapiz pasaron a ser una realidad en tres dimensiones. El local así amueblado, llamado logia o Taller, terminará por denominarse tambien Templo.

En los años 1740 y posiblemente con buena lógica, aparecieron esas decoraciones sobre los mandiles de los francmasones especulativos.
Estos también sufren un cambio con la aparición del grado de Maestro en las logias, que no era hasta entonces mas que un cargo. Se van a diferenciar en mandiles que quedan blancos para Aprendices y Compañeros, de tamaño mas pequeño, ahora en cuero o en seda.
Terminarán mas adelante con la baveta elevada o rebatida según el primero o segundo grado. Paralelamente, los mandiles de Maestro son cada vez mas decorados, muchas veces con temas basados en la dramaturgia de ese grado, marcado por la muerte de Hiram, el Maestro arquitecto o directamente inspirados en los Tapices de logia de que se ha hablado.
Durante la segunda mitad del siglo 18, los mandiles llegan a ser el soporte de obras de composición. Pasan a ser Tapices de logia miniaturizados o simplificados con los principales motivos citados- columnas J y B, Luna y Sol, triángulo radiante, piedras bruta y tallada, herramientas, no solo la escuadra y el compás, sino la plomada, nivel, trulla, cincel, mazo, etc y en ocasiones un cenotafio y –o- un túmulo de piedras, un cráneo, la rama de acacia, etc.
El mandil de masón, se convierte desde esa época en el portador de un significado simbólico. Confeccionado mas y mas frecuentemente de seda bordada de hilos, de canutillos, permiten tener un mandil a la vez común y personalizado.
Sin duda que cuando es lujoso, permite igualmente un cierto lucimiento social. Era muy apropiado decir como hoy en día, al sumar las bandas y collares que alguien así vestido estába « decorado ».
El período que va desde el último tercio del siglo 18 al segundo imperio , fue la edad de oro de esos mandiles en cuero, seda, algodon o fieltro (rara vez), pintados o impresos, que hallamos hoy día en una gran variedad de modelos, de  mucha habilidad y creatividad.
Los diseños de artistas del bordado trabajando en esas confecciones, terminaron por formar las «Maisons » establecidas como Habert, Brun, Guerin, Teyssier, Orcel en Lyon, etc. La existencia de grados después de la maestría, llamados « altos grados », que fueron apareciendo en la segunda mitad del siglo 18 y se difundieron al final del mismo, será una nueva ocasión para diseñar nuevos tipos de mandiles de Elegidos, Caballeros de Oriente, siguiendo con los Rosacruces y  Kadosch en el siglo 19.

De todas formas, el acceso a los Hermanos de medios mas bien modestos a partir de 1830 y sobretodo de 1848, la posibilidad de realizar fácilmente series repetitivas, basadas sobre motivos simplificados, el desinterés parcial por el ritual durante el período de los combates republicanos, explican la baja progresiva de las creaciones y de la calidad después de esto.
Bajo la Tercera República, en el siglo 20, solo la Maison Gloton que hace su aparición por los años 1960, tratará de mantener una tradición o de crear nuevas formas de composición.
Solo recientemente y por razones ligadas tanto al interés reavivado de los Masones, como a las nuevas posibilidades técnicas, es que han aparecido algunas obras originales y estéticas. Entretanto el arte del bordado del mandil masónico está prácticamente desaparecido.

¿Qué ha sido y qué es el mandil ?¿Podría afirmarse que por su orígen profesional, por la personalidad de los fundadores, no solo hombres, aunque marcados por el clubismo britanico bien masculino, se trate aunque no se diga, de un mandil masculino ?
No parece ser tan simple.
Siempre hubo mujeres entre los constructores y en Francia, fueron iniciadas desde la mitad del siglo 18. Se instituyó una « Masonería de Damas », que conformaba unas cien logias en vísperas de la Revolución, pero es cierto que esa masonería llamada de Adopción desaparece para la mitad del siglo 19. Los mandiles de las Hermanas de esa época son mas redondeados, festoneados, decorados de motivos específicos del ritual femenino : Rosas y la escala de cinco barras, Eva ante el Arbol del Conocimiento, con la serpiente y la manzana de la tentación( !), el Arca de Noé, la Torre de Babel, etc.
Desde fines del siglo 19, las  mujeres vuelven a aparecer poco a poco en la masonería, esta vez haciéndose cargo- por la fuerza- de las decoraciones y usos masculinos tal como la creación de la obediencia mixta del Derecho Humano, fundado por Marie Deraismes, al que se une Louis Michel.
El resurgimiento de la antigua masonería de Adopción, específicamente femenina se hará en 1902. Finalmente para los años 1950 se adoptan los riruales masculinos en el seno de lo que es hoy la Gran Logia Femenina de Francia. Un solo Taller fememino, Cosmos, conserva el rito original.
Las francmasonas representan al comienzo de este siglo xxi un cuarto de la francmasonería francesa que comprende unos 150.000 miembros.

¿Qué uso hacen los francmasones de ese mandil ? Es cierto ante todo, que ese atributo es un signo identificatorio fundamental, que conlleva tanto la idea de continuidad con la antigua hermandad, como la noción de universalismo y un profundo apego al trabajo (tanto intelectual como manual dicen los rituales), donde es específicamente designado como «emblema ».
Aún permite alimentar un mítico entorno de los constructores de catedrales y de «maestros venerables » de entre ellos, aunque no exista continuidad orgánica alguna con los mismos.
Regularmente se emplea como tema de plancha en los Talleres, por ejemplo como signo de igualdad, modo de libertad interior, símbolo geométrico (cuadrados basados en el número de oro, cuadrados con triángulos superpuestos), evocación de los orígenes, alegoría del silencio, forma y receptáculo de astillas de la piedra tallada, negación de la personalidad en la construcción, como enlace a los oficios con blusa y  delantal, reflexión sobre el pectoral y el vestido que permite proteger y mostrar a la vez, etc.
El mandil marca la pertenencia masónica de modo tan significativo que se habla de «mason sin mandil » para referirse a uno que reune las cualidades pero sin serlo formalmente.
El mandil masónico es el medio de efectuar una separación con el mundo llamado «profano », de quedarse al resguardo de las turbulencias de la sociedad y de situarse en igualdad cara a cara con otros, cualquiera sean las jerarquias exteriores.
Se presenta como una superficie, una «decoración » de proyección y representación que fortalece la gestualidad del cuerpo, importante en francmasonería. Es en definitiva una « pantalla » en todo el sentido de la palabra.
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